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La industria automotriz de Venezuela retrocede a cotas de 1962

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
martes 26 de enero de 2016, 01:00h
Las siete ensambladoras privadas apenas armaron 18.300 carros, de acuerdo a los datos de Cavenez. Un resultado tan bajo no se veía desde 1962, año que se considera como el del inicio formal de la industria. Entre 2007 y 2015 la producción de automóviles se ha desplomado 89%.
Las siete ensambladoras privadas apenas armaron 18.300 carros, de acuerdo a los datos de Cavenez. Un resultado tan bajo no se veía desde 1962, año que se considera como el del inicio formal de la industria. Entre 2007 y 2015 la producción de automóviles se ha desplomado 89%. Las automotrices prácticamente dan por perdido el primer tramo de este año ante la falta de divisas. El colapso luce inevitable en un sector que genera 100 mil empleos directos y que en 2006 llegó a exportar 264 millones de dólares en autopartes.



La industria automotriz se contrajo a su peor nivel en 53 años. Las siete ensambladoras privadas apenas lograron ensamblar 18.300 carros en 2015, de acuerdo a los datos de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez).



El resultado es 7,38% menor que al de 2014, cuando las automotrices armaron 19.759 unidades y es el peor registro desde 1962, cuando nació formalmente la industria y se ensamblaron 10 mil vehículos, según las estadísticas de Cavenez y la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa).



El retroceso de cinco décadas confirma la situación de colapso a la que ha llegado el sector. Prácticamente desde 2007, año en que se ensamblaron 172.418 unidades –el segundo mejor resultado en su historia-, la industria inició una crisis que aún no termina. En esos ocho años la producción declinó 89%.



El rendimiento del año pasado es peor, incluso, al de 2003, cuando se armaron 47 mil automóviles pese a que la economía sufría los rigores del “paro petrolero” desarrollado entre finales de 2002 y comienzos de 2003.



La causa fundamental que explica el desplome es la falta de divisas. El Gobierno nacional adeuda alrededor de 2 mil millones de dólares a las ensambladoras por concepto de importaciones no liquidas, especialmente correspondientes a 2013 y 2014. Ese impago impide que las casas matrices despachen a sus filiales locales el material de ensamblaje y las paralizaciones en las plantas se han tornado inevitables y recurrentes.



En 2015 el Gobierno nacional no resolvió el problema. Salvo el acuerdo con Ford, que le permitió a la empresa comercializar los carros en su red de concesionarios en dólares, y sobrevivir a la sequía de divisas con una producción mínima, el resto de automotrices no tiene alternativas para traer el material de ensamblaje y prácticamente dan por perdido el primer tramo de 2016.



La situación del sector es tal, que a finales del año pasado la japonesa Sojitz Group vendió al grupo Yammine –cercano al Gobierno- la empresa MMC Automotriz, responsable del ensamblaje de Mitsubishi y Fuso en la planta de la zona industrial de Barcelona, estado Anzoátegui.



La semana pasada los sindicatos del sector instaron al Ejecutivo nacional a resolver la crisis de una industria capaz de generar 100 mil empleos directos, entre ensambladoras y fábricas de autopartes, y que en 2006 exportó repuestos por 264 millones de dólares, según cifras de Favenpa.



“Los trabajadores de la industria y sus sindicatos nos negamos a morir y vamos a hacer todo lo necesario para participar porque conocemos la industria (…) No vamos a ocultar que venimos de un año muy complicado en materia de productividad, venimos del peor año de la industria automotriz”, declaró Christian Pereira, presidente de la Federación Única de Trabajadores Automotrices, Autopartistas y Conexos (Futaac).



El dirigente sindical también cuestionó la política de importaciones de vehículos por parte del Gobierno, así como las que realizan particulares gracias a una resolución de finales de 2014 que flexibilizó la posibilidad de traer carros del exterior. “Si hablamos de emergencia económica, de necesidad de producción, de que el país no tiene divisas, entonces no se puede permitir que cualquiera importe un carro sin respaldo técnico, ni responsabilidades”, denunció Pereira.
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