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Las últimas detenciones por Petrobras ponen en peligro el plan económico de Rousseff

Estación de servicio de Petrobras
Estación de servicio de Petrobras
jueves 26 de noviembre de 2015, 01:00h
Cuando parecía que Dilma Rousseff, volvía a ganarse la confianza del Congreso el caso Petrobras golpea de nuevo. La detención de Andre Esteves, presidente del Grupo BTG Pactual y de Delcidio Amaral, líder del PT en la Cámara Alta, hace que su plan económico quede en segundo plano.
Cuando parecía que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, volvía a ganarse la confianza del Congreso el caso Petrobras golpea de nuevo. La detención de Andre Esteves, presidente del Grupo BTG Pactual y de Delcidio Amaral, líder del PT en la Cámara Alta, hace que su plan económico quede en segundo plano.



La intervención de ambos en la trama de corrupción de la petrolera estatal Petróleos Brasileños (Petrobras), que desviaba fondos a manos de empresarios y políticos brasileños, ha supuesto un nuevo duro golpe para la presidenta brasileña, que es incapaz de levantar cabeza con este asunto que se ha saldado, de momento, con más de 100 detenciones.



Entre ellos, Joao Vaccari, el extesorero del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), José Dirceu, exjefe de Gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva, altos cargos de la petrolera brasileña y empresarios de diversos sectores (sobre todo los relacionados con la construcción, como Marcelo Odebrecht).



Muchos han sido puestos ya bajo la lupa de la opinión pública, desde la presidenta Rousseff, al exmandatario Lula da Silva, pasando por el presidente de la Cámara de los Diputados y miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).



Las últimas detenciones, que incluyen también al el empresario José Carlos Bumlai, cercano a Lula, han vuelto a poner la atención en la crisis institucional que atraviesa el país latinoamericano y que acrecienta los problemas económicos del Ejecutivo. Lo que es otro golpe para la ya de por sí maltrecha credibilidad de Rousseff.



El principal problema, ha señalado Andre Cesar, analista político con sede en Brasilia al ser preguntado por Bloomberg, es que la economía vuelve a ocupar un segundo plano para que la corrupción pese a ser protagonista de la agenda política brasileña. Así las cosas, ni Dilma Rousseff ni el ministro de Economía, Joaquim Levy, pueden proponer nuevas medidas para reajustar la debilitada economía del país.



Con él ha coincidido el senador Paulo Bauer del partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que ha manifestado que el encarcelamiento de Amaral “complica la aprobación de las medidas de austeridad en el Congreso”.
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