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Vaticinios internacionales

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
viernes 10 de julio de 2015, 01:00h
El socialismo nos puso a un paso de la hiperinflación. En 1998 la variación de precios fue de 29,9%, y hoy, un economista norteamericano especialista en cálculos de índice de precios en economías controladas como la venezolana, ubica la inflación real en 615%.
El socialismo nos puso a un paso de la hiperinflación. En 1998 la variación de precios fue de 29,9%, y hoy, un economista norteamericano especialista en cálculos de índice de precios en economías controladas como la venezolana, ubica la inflación real en 615%.



Entre 1982 y 1988 hubo toda una serie de controles sobre el tipo de cambio y precios. Desde luego, nunca tan férreos como los del chavismo, pero suficientes como para que en 1989, al intentar Carlos Andrés Pérez “sincerar la economía”, los precios se dispararon de tal manera que la inflación acumulada anual saltó de 35,5% (1988) a 81% (1989). Luego del estallido por la justa y necesaria liberación de los controles, la inflación retornó a 31% en 1991 con crecimiento del PIB de 9,7%. Los controles de los años precedentes hicieron represar la verdadera inflación.



Y desde el año 2003 a la fecha, los controles se multiplicaron como papelillos en carnaval. No hay nada que no esté bajo control del régimen. Crearon los mil y un organismos encargados de supervisar “precios justos”. De allí el círculo vicioso: más controles, escasez, especulación y, desde luego, más inflación. Tan grande es la variación de precios, que han silenciado lo que quedaba de Banco Central de Venezuela.



Cada vez que algún economista anuncia sus cálculos de la inflación venezolana, parece que muchos no le creen. Aducen que los números son demasiado bajos para “lo que se vive en la calle” Y no les falta razón: mientras el Gobierno anuncia “el precio justo” de un producto de la cesta básica, en la calle terminan vendiéndolo diez veces más caro. Señala Econométrica en su último informe, que la inflación anualizada a mayo de 2015 alcanza 116,2%. Todo un récord, sobretodo cuando la máxima histórica fue de 103,2% en 1996, producto de los coletazos de la crisis financiera. Luego retomó su senda de dos dígitos, hasta llegar a 29,9% en 1998. El chavismo no podrá decir que la encontró subiendo, porque la realidad es que se la dejaron en plena caída.



Pero Steve Hanke, economista norteamericano, afirma que la inflación venezolana es de 615%. En una nota del diario margariteño La hora citan a Hanke -quien ha sido asesor de diversos gobiernos en América Latina, profesor de Economía Aplicada y es especialista en Política Monetaria- de la siguiente manera: “La economía está en una espiral de la muerte, pasa de una situación mala a una situación peor. La inflación implícita, que yo estoy calculando todos los días, es de 615% (…) yo uso la teoría sobre la paridad del poder adquisitivo”. La fórmula, añade la nota, ha sido usada exitosamente en varios países cuyos regímenes imponen severos controles en la economía.



Hanke no lo dijo, pero de su análisis se desprende un escenario parecido al de 1988: La inflación está represada y, de liberarse los controles, la inflación pasaría de 600%. Hanke sabe lo que dice: Fue asesor de Rafael Caldera en su segundo Gobierno. Conoce bien de la economía venezolana.



El control de cambios no es la única medida política que ha tomado el Gobierno, para jolgorio de Aristóbulo Istúriz. El control sobre productos de la cesta básica también es otra medida política que al final agrava y multiplica el problema. A esto nos trajo el socialismo: A un paso de la hiperinflación.
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