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Paz Court

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Paz Court
miércoles 08 de abril de 2015, 01:00h
¿Es posible escuchar pop comercial sin sentir vergüenza ajena? Se sorprenderán cuando les diga que la respuesta es sí. Pero les aseguro que es cierto. Y también les animo a escuchar a la cantante chilena Paz Court para que tengan una demostración empírica de mi contundente afirmación.
¿Es posible escuchar pop comercial sin sentir vergüenza ajena? Se sorprenderán cuando les diga que la respuesta es sí. Pero les aseguro que es cierto. Y también les animó a escuchar a la cantante chilena Paz Court para que tengan una demostración empírica de mi contundente afirmación.



Mientras el mundo de la música latina parece sumergido en un bucle, con todos los artistas ‘multivendedores’ empeñados en vestir su música intrascendente con los ropajes estereotipados ‘Made in Miami’, algunos artesanos, osados y contracorriente como Paz se preocupan, sobre todo de las canciones. La materia prima, fundamental.



Es posible que el respeto con que Court elabora su propuesta sonora tenga que ver con su pasado, ligado al jazz. Pero, a diferencia de otras como ella, Paz ha buscado ligar su tradición y los ritmos autóctonos con la modernidad que le concede su propia identidad generacional.



Y el invento funciona. Hay canciones como ‘Cómeme’, el sencillo elegido para presentar este primer trabajo en solitario, donde el ensamblaje entre ambos mundos ni siquiera se percibe. El tema, dulcemente erótico y de suave elegancia, entra tan bien, como uno de esos cócteles alcohólicos veraniegos de trago largo que nos dejan con ganas de más.



Pero, cuidado, también igual que esos cócteles, esta música emborracha. Y prácticamente sin que el oyente lo perciba hasta que resulta inevitable. El sonido suave y garboso de estas canciones puede resultar tan placentero como adictivo.



Están advertidos. Pero no lo dejen pasar. Algún veterano, tal vez recuerde la dulzura envenenada de las divas francesas de los sesenta. Sobre todo aquellos y aquellas que se enamoraron sin remedio dela música de Françoise Hardy, por ejemplo. Pues con Paz Court puede pasar algo parecido. Hagan la prueba y me cuentan luego.

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