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Elías Jaua viajó a Brasil para firmar un acuerdo innecesario y sospechoso

lunes 17 de noviembre de 2014, 01:00h
Mucho le costó al Movimiento de los Sin Tierra en Brasil dar a conocer los acuerdos firmados con el Ministro de las Comunas, Elías Jaua, debido al escándalo que involucró a su “Niñera Armada”.
Mucho le costó al Movimiento de los Sin Tierra en Brasil dar a conocer los acuerdos firmados con el Ministro de las Comunas, Elías Jaua, debido al escándalo que involucró a su “Niñera Armada”. Varios días después, decidieron hacerlo público para intentar defender al ministro venezolano de las acusaciones que le llovían en Brasil y Venezuela. Un paso en falso porque, visto el contenido, a Jaua sólo le esperan más críticas que solidaridad. Para empezar que deja muy mal parado al funcionario y ex canciller porque demuestra que, en efecto, firmó un documento con Los Sin Tierra en nombre del gobierno venezolano y a espaldas del gobierno brasileño.



Y si bien no hubo mayores sorpresas en las “Consideraciones y Artículos” que definen seriamente el acuerdo, la mayorías de los asuntos comprometidos entre ambas “Partes” – que es como se denominan unos y otros, como si se tratara de un contrato importantísimo-, entran en lo que ha sido la actividad favorita de Elías Jaua, al menos desde que se quitó la capucha y es gobierno: teorizar, hablar paja, analizar, convertir dos o tres ideas con siglos de antigüedad, en muchas palabras. La famosa “reunionitis”, como se le llamaba en los días cuando Jaua tiraba las piedras sin esconder la mano, es lo que atraviesa todo el documento. Hacer foros, conferencias, asesorías, talleres para diseccionar temas obvios. Todo lo imaginable para hablar y escuchar durante años sobre cómo hacer las Comunas productivas. Mientras tanto, cabe suponer, el gobierno seguirá importando desde caraotas hasta gasolina.



El documento, publicado íntegro en el blog de Roldao Arruda, en el diario O Estadao, sostiene que el acuerdo durará dos años, incluye el “Diseño e implementación de programas de capacitación sobre solidaridad y la economía comunal y organización de las empresas de propiedad social en la República Bolivariana de Venezuela”, lo que implica que los brasileños vendrían a nuestro país a capacitar a los campesinos venezolanos, como si los campesinos venezolanos no supieran hacer su trabajo bien.



En las cinco Considerandos y ocho Artículos (así de seria es la cosa), la mayoría se explayan en la clásica apología a los movimientos populares, comunas y afines. Pero llama la atención, sin embargo, los “Términos de Intercambio”:



” El intercambio entre “Las Partes” se puede realizar de las siguientes maneras:



1. El intercambio de información y experiencias en áreas de interés.



2. El intercambio de talento humano y los conocimientos técnicos para el cumplimiento del objeto al que se refiere el presente Memorándum.



3. Estudio, diseño y desarrollo de proyectos de complementación productiva, de manera conjunta entre “Las Partes”.



4. Organización conjunta y la participación en eventos tales como foros, seminarios, talleres, reuniones y conferencias relacionadas con las áreas de interés para “Las Partes”.



Es decir, que el Acuerdo se irá en hablar, reunirse y nombrar comisiones para seguir hablando y reuniéndose. Intercambiar experiencias en áreas de interés es un ejemplo perfecto de ello. Sobre “El Intercambio de talento humano y conocimientos técnicos”, cabría preguntarse ¿Es de aquí para allá o de allá para acá?. Porque Venezuela no es precisamente un caso a seguir en cuanto a producir conocimientos técnicos en el área del campo. Y en cuanto al estudio, diseño y desarrollo de proyectos de complementación y bla, bla, bla…”, la cosa huele a aflojar dinero ya se sabe de quién hacia quién.



Lo que sí es grave en todo este asunto -otro asunto grave más-, es preguntarse si semejante acuerdo merecía que el Ministro Jaua se trasladara a Brasil. Unas cuantas hojas que pudo haber firmado por Internet, como hicieron los que se quedaron con el coroto los días aquellos cuando nos decían que Hugo Chávez, en plena agonía, supuestamente podía mandar su firma electrónica desde Cuba para aprobar quién sabe cuantas cosas. Una firma que, por cierto, imita a la perfección su hija María Gabriela, como quedó demostrado cuando se incorporó a la jornada de tatuajes de la firma de su papá.



En fin, que ni siquiera desde el punto de vista chavista Jaua se salva, porque todo luce que viajó a Brasil y ordenó el traslado de su niñera y su suegra en un avión de Pdvsa, para firmar un documento donde Los Sin Tierra le dicen cómo hacer su trabajo.



Lo que se llamaría, en el lenguaje de Nicolás Maduro y las leyes que firma, que Jaua tiene un Empleo No Productivo. Pero seguramente muy bien pagado.
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