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Por duplicado

miércoles 05 de noviembre de 2014, 01:00h
Los resultados ajustados, producen cambios rápidos y profundos, la realidad muestra sus cartas, el triunfo de Dilma conseguido con un margen estrecho: con 51,6% frente a 48,4% de su opositor Aécio Neves.
Los resultados ajustados, producen cambios rápidos y profundos, la realidad muestra sus cartas, el triunfo de Dilma conseguido con un margen estrecho: con 51,6% frente a 48,4% de su opositor Aécio Neves.



Llamativo nos resulta, que ella señalara: “No creo que estas elecciones hayan troceado a medio al país. Considero que estos comicios movilizaron ideas y emociones, a veces contradictorias, pero que buscan un futuro mejor”, convocó a “producir posiciones de consenso” y a “construir puentes (con la oposición) para convertir la disputa en energía positiva”.



Como se preveía, los más pobres y atrasados Estados del Norte y del Nordeste, como Bahía o Pernambuco, votaron en bloque a Rousseff. Los Estados del sur, más ricos e industrializados, con una población con más recursos, como Sao Paulo, prefirieron a Neves. Para Rousseff fue el Estado clave de Minas Gerais, en el centro del mapa, cuna de ambos y donde Neves ejerció como gobernador durante ocho años. Con este triunfo, el PT, estará en el poder en el país, al menos, 16 años seguidos: ocho con Lula, desde 2002 a 2010, y otros tantos con Rousseff, de 2010 a 2018.



La presidenta sabe que tiene dos tareas urgentes. Se trata de combatir la inflación, un flagelo que afecta los ingresos de la ciudadanía, y desplegar un celo especial en la normalización de las cuentas públicas. Como ya había anticipado su ministro de Hacienda, Guido Mántega, el año próximo deberá aumentar el superávit fiscal. Lo harán de manera gradual, como la propia presidenta dijo en varias oportunidades a lo largo de esta campaña. Pero no escapará a lo que considera su “obligación inmediata”.



Vamos por partes, el mapa electoral del gigante sudamericano muestra una apreciable división entre los Estados del Noroeste, mayoritariamente pobre y la zona que evidentemente más se ha beneficiado de subsidios a familias carenciadas, viviendas populares, enseñanza técnica gratuita y cuotas en universidades, que apoyaron abiertamente a Dilma. La contracara, los estados el Sur, parte más rica del país que le dio sus votos al opositor Aécio Neves, sin lugar a dudas el candidato favorito de los mercados, los que la recibieron con la bolsa en baja, el índice Bovespa cayó un 5% durante la sesión y cerró a la baja 2, 72%, el menor nivel desde el 15 de abril pasado.



Las principales compañías estatales cayeron considerablemente en la rueda, Petrobras, golpeada por numerosos actos de corrupción, fue la más castigada con un 12,33%. A efectos de mejorar la confianza empresarial y recomponer las inversiones de cara al segundo mandato deberá de enviar claras señales de una menor intervención del Estado en el sector privado, restaurando la disciplina fiscal, transparentando el presupuesto federal y promover el acercamiento hacia el mundo empresarial. Vale recordar que encuestas formulaban un deseo de cambio de un 70% de los entrevistados, inclusive un porcentaje identificado con el PT.



El mayor pedido de cambio provino sobre todo de las clases medias, que encaminaron a Aécio Neves la mejor votación del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) desde que juega en la oposición desde el 2002. Reclaman que el Estado preste más y mejores servicios públicos, que efectivamente se contenga y castigue la corrupción, que los políticos tengan más compostura, y que exista mayor comunicación entre representantes y representados.



No resiste duda alguna que Dilma necesitará un comando político mucho más efectivo que el que la acompañó en el primer mandato en el que descuidó la coordinación política, es así que el gobernador de San Salvador Bahía Jacques Wagner, Miguel Rossetto, su coordinador de campaña, Fernando Pimentel, gobernando el Estado de Minas Gerais, sindicado como uno de los principales aliados que contribuyó fuertemente a garantizar la victoria de la candidata del PT. Con el ingreso, aunque tardío, a la campaña de Ricardo Berzoini quien se desempaña en la secretaría Relaciones Institucionales, Dilma mejoró considerablemente su articulación política, a pesar de que la campaña ya estaba comenzando, al momento, rumores lo indican como posible ministro de Comunicaciones, el que deberá enfrentar el problema de un nuevo marco regulatorio para los medios de comunicación, preservando la plena libertad de expresión pero conteniendo los abusos del poder mediático. Luz amarilla encandila al segundo mandato de la actual presidenta, válido recordar que Lula se impuso en la segunda del 2002 con el 61.6% de los sufragios, reelecto en el 2006 con el 60,8%, Dilma en el 2010 cayó al 56,05, hoy a un 51,6, perdiendo casi 3 millones de votos.



El desafío, combinar continuidad con cambios, comprometerse al diálogo, buscar unidad, difícil equilibrio, tal como lo refleja la épica frase de un legendario gurú de la vieja política “es tan sencillo como cruzar el Niágara sobre una soga, y sin red”. La mayoría de los electores eligió, al darle a Dilma la reelección, mantener las conquistas de los sectores más pobres y las políticas inclusivas, en búsqueda de una mayor equidad. El mapa político quedó definido, de los 27 gobiernos regionales, 12 quedaron bajo el control de aliados a Rousseff, mientras que 15, incluyendo a Sao Paulo, el más poblado, rico, y desarrollado, donde en elecciones realizadas el pasado 5, el gobernador Gerardo Alckmin logró su segundo mandato consecutivo. Ciertamente, Dilma tendrá que negociar a efectos de asegurar gobernabilidad, tal como lo predica apenas alcanzó la victoria, veremos como se maneja ante tal desafío, deberá, además, implementar medidas drásticas en pos de combatir la corrupción, asignatura crucial en su futuro gobierno, reclamo que el electorado en su inmensa mayoría le ha hecho sentir.



La política exterior no será la misma, probablemente Itamaraty dé un considerable golpe de timón hacia una creciente inserción al mundo con visiones menos ideologizadas, quizá su emparentamiento con líderes regionales demasiado radicalizados, retomando mucha banderas diplomáticas tradicionales,que en momentos han dejado caer, veremos si las opciones geoestratégicas serán más amplias.



El Mercosur, por ejemplo no llevará la misma atención, ni será tan considerado como en la última década. Por lo que ganan espacio y compromiso en búsqueda de consolidar el acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea y el acercamiento a la Alianza del Pacífico. Imaginamos un largo camino, un lecho de rosas o espinas, solo depende del rumbo que la administración Dilma, tome, ni más ni menos. Tan sencillo como eso.
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