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El mayor sindicato chileno anuncia dos días de huelga y pide una amplia reforma social

El mayor sindicato chileno anuncia dos días de huelga y pide una amplia reforma social
lunes 22 de agosto de 2011, 01:00h
La semana ha comenzado en Chile con una noticia que amenaza con convulsionar aún más el panorama político y social del país: la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT), el mayor sindicato chileno, ha anunciado que se une a los estudiantes en su rechazo al Gobierno y que convoca un paro general para el jueves 24 y el viernes 25 de agosto que, según prevén sus dirigentes, será respaldado por más de 80 organizaciones sociales y gran parte del espectro político de la oposición al conservador Sebastián Piñera. ¿El objetivo? Reclamar reformas sociales, tributarias y constitucionales, mayor igualdad e inversión en salud, y que el desarrollo económico del país beneficie a toda la población.
La semana ha comenzado en Chile con una noticia que amenaza con convulsionar aún más el panorama político y social del país: la Central Unitaria de los Trabajadores (CUT), el mayor sindicato chileno, ha anunciado que se une a los estudiantes en su rechazo al Gobierno y que convoca un paro general para el jueves 24 y el viernes 25 de agosto que, según prevén sus dirigentes, será respaldado por más de 80 organizaciones sociales y gran parte del espectro político de la oposición al conservador Sebastián Piñera. ¿El objetivo? Reclamar reformas sociales, tributarias y constitucionales, mayor igualdad e inversión en salud, y que el desarrollo económico del país beneficie a toda la población.



El presidente del CUT, Arturo Martínez, ha cargado esta misma mañana en Radio Cooperativa contra la gestión pública del actual presidente, el conservador Piñera, cuya popularidad ha caído exponencialmente en las últimos meses y que ha alcanzado cotas récord de rechazo entre la población. Según Martínez, el fuerte crecimiento económico que está viviendo Chile no revierte sobre la población, por lo que las desigualdades persisten. Además, ha pedido a Piñera que intente "escuchar a la gente y no estar permanentemente en amenazas y descalificaciones".



Las reclamaciones de los trabajadores se ponen sobre la mesa en el mismo momento en que los estudiantes refuerzan su lucha por conseguir una educación de calidad y universalmente accesible. El sistema educativo chileno ha sido heredado por la democracia de la dictadura de Augusto Pinochet y mantiene unas elevadas tasas que impiden a los estudiantes con menos recursos acceder a la educación superior. Si lo hacen, deben soportar varios años de alto endeudamiento para poder pagar sus estudios. Además, los estudiantes reclaman que el Estado se ocupe del sector, y no los municipios, y que la educación, una de las más caras del mundo según la OCDE, sea gratuita y accesible universalmente para todos los ciudadanos.



El recrudecimiento de las manifestaciones y protestas estudiantiles ha animado a los trabajadores a unirse a su causa y a presentar nuevas reclamaciones de reforma. El Gobierno ha cargado contra la CUT por lo que considera una estrategia para impedirle gobernar el país, mientras que desde el sindicato se espera que el paro tenga una acogida masiva entre la sociedad chilena. La Concertación, conglomerado de partidos opositores a Piñera, ha dado su apoyo a las protestas. "Los cuatro presidentes de partidos de la Concertación adherimos a las legítimas demandas de la CUT”, ha declarado el senador Ignacio Walker, de la Democracia Cristiana (DC), en medio de un clima de crispación política muy marcado.



El conflicto se ha hecho crónico en el peor momento posible para Sebastián Piñera, cuya popularidad se ha desplomado de manera vertiginosa en los últimos meses por la conflictividad social que asola Chile desde que inició su mandato. Ecologistas, mineros, estudiantes y grandes partes de la ciudadanía ven con malos ojos su gestión, que según los últimos sondeos ha alcanzado un 52% de desaprobación. Sin embargo, el dato más sangrante es el de su popularidad, que ha vuelto a caer y se sitúa en un 26%, la peor valoración jamás dada a un líder chileno en las últimas dos décadas. La unión de los trabajadores con los estudiantes puede resultar mortífera para un mandatario en caída libre, al que le espera, sin duda, una semana complicada.

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