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Volver

viernes 27 de mayo de 2011, 01:00h
No vamos a analizar ‘Volver’, uno de los mayores éxitos del máximo cantaautor de tangos Carlos Gardel, sino de regresos por demás elocuentes, convenidos tras la firma de un acuerdo, fogoneado por Venezuela y Colombia, entre el actual presidente de Honduras, Porfirio Lobo, y su antecesor, derrocado, Manuel Zelaya, lo que pactaron en el balneario caribeño de Cartagena un acuerdo de nueve puntos que le permite a Zelaya abandonar los 16 meses de exilio y a la nación centroamericana dar el paso definitivo a retornar a la OEA, Organización de Estados Americanos, de la que fue excluida tras el golpe de Estado del 2009.
No vamos a analizar ‘Volver’, uno de los mayores éxitos del máximo cantaautor de tangos Carlos Gardel, sino de regresos por demás elocuentes, convenidos tras la firma de un acuerdo, fogoneado por Venezuela y Colombia, entre el actual presidente de Honduras, Porfirio Lobo, y su antecesor, derrocado, Manuel Zelaya, lo que pactaron en el balneario caribeño de Cartagena un acuerdo de nueve puntos que le permite a Zelaya abandonar los 16 meses de exilio y a la nación centroamericana dar el paso definitivo a retornar a la OEA, Organización de Estados Americanos, de la que fue excluida tras el golpe de Estado del 2009.



Manuel Zelaya volverá a Honduras el sábado, tras 16 meses de exilio y después de haber sido derrocado hace casi dos años por un golpe de Estado, con un gran capital político con el que intentará recuperar el poder, en un país sumergido en la pobreza , que busca con su reingreso a la OEA reconciliarse con el mundo.



El ‘factotum’ del regreso, Porfirio Lobo, recordó que tanto la Fiscalía hondureña como la Corte Suprema de Justicia anularon dos juicios que le seguían a Zelaya, el que gozará de los derechos y garantías que la Constitución le concede. Además el acuerdo resalta el compromiso del gobierno de Lobo de velar de manera especial por el cumplimiento de la Constitución de la República en lo referente a las garantías de respeto y protección de los derechos humanos, garantizando que la fuerza política que responde a Zelaya, el FNRP, participe democráticamente en los procesos electorales del país centroamericano.



Su regreso a la OEA permitirá que a Honduras se les reasignen créditos y reciba ayuda extranjera, sumamente importante para un país donde el 70% de sus casi ocho millones de habitantes están hundidos en la pobreza y sobreviven con cuatro dólares al día, según cifras oficiales.



Por su parte la Iglesia Católica certifica que el 20% más rico acapara el 80% del ingreso, recordemos que una de las principales banderas de campaña de Zelaya era acabar con esta brecha tan significativa, donde la desigualdad prima, llevando adelante un discurso socialista, vincularse al ALBA del presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, lo que despertó recelos de la clase dirigente y precipitó su caída.



Zelaya, de 58 años, regresa con un gran capital político, y convencido de convertir al FNRP en serio candidato con vistas a las elecciones del 2013, es de suponer que Zelaya deberá de ser meticuloso en sus declaraciones, deberá mantener unidos a sus aliados, conformado por antiguos liberales, que lo llevaron al poder y quedaron quebrados tras el golpe, hasta sindicalistas de izquierda, más a sabiendas de los difíciles momentos que vive la nación, a la vez que nadie puede predecir cuáles serán los derroteros que seguirá Honduras, ya que a dos décadas del fin de las dictaduras militares sigue soportando una débil institucionalidad, a la que, negativamente se suma las altas cifras de violencia.



Dirigentes ‘zelayistas’ aseguran, que si el ex mandatario no se lanza a la carrera presidencial, podría hacerlo su esposa, Xiomara Castro, de 51 años, quien tuvo cierto protagonismo tras el golpe y luego marchó junto con él al exilio.



Vale recordar que Zelaya fue derrocado el día en que haría una consulta nacional para avalar un referéndum dirigido a convocar una asamblea constituyente. Pretendía reemplazar la carta magna dictada a comienzos de los años 80. Sin embargo, esto fue declarado inconstitucional por el Congreso y la Corte Suprema, que contaron con el apoyo del Ejército para detenerlo y expulsarlo a Costa Rica, desatando una crisis que paralizó el proceso de integración en Centroamérica.



Zelaya trató por dos veces regresar a Honduras, uno en avión y otro por tierra desde Nicaragua, hasta que volvió subrepticiamente y se refugió el 21 de septiembre de 2009 en la embajada brasileña. Allí permaneció hasta que se exilió el 27 de enero de 2010, día en que culminó su mandato constitucional y asumió Lobo.



Gobiernos de la región, que en principio condenaron unánimemente el golpe, luego se dividieron aunque ninguno reconoció al gobernante de facto, Roberto Micheletti, varios, con el transcurso del tiempo fueron dando legitimidad a Lobo, el ganador de las elecciones efectuadas bajo el régimen golpista.

Es de esperar que Volver esta vez no sea con la frente marchita.
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