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19 de noviembre de 2019, 14:26:05
OPINIÓN

América en foco


Paraguay puede

Por Juan Varde (Buenos Aires, Argentina)

Fiel a su estirpe guerrera nacionalista el ser orgulloso Paraguay ha dado un golpe de efecto que lo lleva a posicionarse en lo más alto de la consideración regional, ya que su PBI ha registrado una subida del 14,5%, la tercera a nivel mundial, índice que supera al 12% alcanzado en 1978.


Fiel a su estirpe guerrera nacionalista el ser orgulloso Paraguay ha dado un golpe de efecto que lo lleva a posicionarse en lo más alto de la consideración regional, ya que su PBI ha registrado una subida del 14,5%, la tercera a nivel mundial, índice que supera al 12% alcanzado en 1978.



El efecto geométrico del crecimiento agrícola de un consolidado 32% se transformó en la carta más fuerte que jugó a los efectos de alcanzar tan importante logro, la industria que luego de 20 años creció el 8,3%, el comercio con el 8,9% y los impuestos a los productos con el 12%, además del movimiento, luego de un largo letargo de la construcción, colaboraron positivamente al éxito alcanzado, además es por demás importante la inversión en maquinarias y equipos que en el 2010 creció de manera progresiva, sin olvidar que el flujo de capital de inversión llegó a más del 18%. No debemos olvidar que en 2009 y fruto de la crisis global y el efecto niño el PBI paraguayo mostró una caída del 3,8%, lo que resalta aún más su actual situación.



La demanda contribuyó ya que el consumo privado creció un 9, 7%, fiel reflejo de un goteo de recursos corrientes hacia los ciudadanos como consecuencia directa de un positivo encuadre de la actividad económica, donde los bienes duraderos fueron la estrella, mientras que el consumo público llegó al 12%, jugaron a ganador las expectativas económicas que los ‘gurús’ ratificaron sobre el andamiaje económico financiero negocios del país.

Señales positivas resultan las del sector de transporte de cargas, de las comunicaciones, de servicios a empresas, financieros, gubernamentales, todos compenetrados en un trabajo en común, llevar a Paraguay a lo más alto del podio en la región.



Su presidente, Fernando Lugo, no cesa de vanagloriarse y cantar a los cuatro vientos que este inédito crecimiento lo llena de orgullo y que es el fruto de la perfecta combinación entre el sector público y privado, llevando, por supuesto agua para su molino, vale recordar que la administración Lugo se hizo cargo del Gobierno en el 2008, ante tanta algarabía, qué mejor momento para echar una autocrítica, que seguramente se verá diluida ante tal acontecimiento, el país debe desentrañar estructuras poco transparentes, la injusta inequidad fiscal, y el tema tan remanido y del cual se cuelgan la mayoría de las administraciones de la región, que nos dejen gobernar sin palos en la rueda.



Las cifras oficiales superan de manera contundente a las que organismos como la CEPAL habían pronosticado a fin de noviembre 2010 que la República del Paraguay crecería aproximadamente un 9,7% considerándolo líder en la región.



Varias perlitas que no debemos dejar de mencionar y que evidentemente resaltan aún más el logro paraguayo, país sin petróleo, sin gas, ha logrado posicionarse considerablemente como exportador de alimentos, destacándose la soja, arroz, y carne vacuna, ocupando junto a Uruguay el vacío que deja Argentina, gracias a su incomprensible política ganadera, tanto interna como externa, donde lamentablemente ha perdido mercados que antaño formaban parte exclusivo de su patrimonio.



Así se han dado las cosas, Paraguay puede, la verdad es la única realidad, ahora bien sólo resta la responsabilidad de sus gobernantes a efectos que su pueblo se beneficie.
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