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20 de mayo de 2019, 2:35:57
OPINIÓN

América en foco...


Venezuela, corazón partido

Ante la situación al límite que viven los ciudadanos venezolanos, bajamos a papel los puntos que llevaron a este lamentable presente.

Por Juan Varde (Bueno Aires, Argentina)

A mediados del año pasado los indicadores económicos eran por demás desalentadores, la recesión proyectaba más del 18 por ciento del PBI con una hiperinflación del 1.200.000%, caída de la producción de petróleo (un millón de barriles por día, la mitad que en 2016). La presión internacional sobre el gobierno de Maduro es cada vez más asfixiante, en particular en Occidente.


El Gobierno de Donald Trump quien con hechos ha demostrado que quiere forzar el cambio político en Venezuela, apoyado por países de la región, quienes aspiran a que el cambio sea por elecciones libres democráticas y que el próximo presidente venezolano sea elegido de manera legítima, sin cuestionamientos.

Ante esta situación Nicolás Maduro profundiza sus vínculos con sus principales socios extraregionales, Rusia China y Turquía, en búsqueda de financiación y apoyo político. Es así que en una sesión promovida por EEUU, tras los acontecimientos de violencia donde opositores al gobierno intentaron entrar desde Colombia y Brasil a territorio venezolano con un cargamento de ayuda humanitaria sin la autorización del gobierno. Estados Unidos, países de América Latina y Europa refrendan su respaldo al presidente encargado, mientras que Rusia, China, Turquía y otro grupo de naciones rechazan la injerencia extranjera y defienden la soberanía del Estado venezolano.

Venezuela reitera su voluntad de diálogo y pide una resolución que rechace la intervención, por su parte la ONU responde que seguirá actuando conforme a los principios humanitarios, habida cuenta que la asistencia humanitaria no debe responder, bajo ningún punto de vista a manejos políticos, ni a muestras de poder omnímodo solo deben direccionarse a los ciudadanos que lo necesiten, los actores políticos jueguen donde jueguen, en el color político que representen, deben dejar en claro que el interés del pueblo venezolano está por encima de sus apetencias personales, y de una vez por todas mitigar esta dramática situación que sufre el país caribeño.

Al momento, el debate fue fiel reflejo de la polarización internacional, constante desde hace tiempo, por un lado EEUU junto a Alemania, Reino Unido, Brasil y Colombia, entre otros reconocen a Juan Guaidó como presidente interino, responsabilizando al gobierno venezolano de vulnerar derechos de los ciudadanos en no permitir el ingreso de la ayuda humanitaria.

Elliot Abrams ex Sub Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental en la administración Ronald Reagan, y como Director para Democracia Derechos Humanos y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de George W. Bush, criticó a los países que llaman al diálogo en vez de llevar ayuda al pueblo venezolano. “EEUU y la comunidad internacional deben respaldar la lucha del pueblo venezolano a restaurar la democracia, debemos respetar su constitución y soberanía por ello apoyamos la presidencia interina de Guaidó”, termina señalando el enviado de Trump. Del otro lado del mostrado, Rusia, China, y Turquía, lideran el reconocimiento a Nicolás Maduro, como legítimo presidente de Venezuela, llamando espectáculo público a lo montado por EEUU, en este ida y vuelta de acusaciones el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, afirmó que las sanciones impuestas por la administración americana desde el 2013 afectaron a la economía venezolana en 345.000 millones de dólares.

Cuando en enero último, EEUU y gran parte de los países latinoamericanos reconocieron el Gobierno de Juan Guaidó, era de esperarse que tanto Moscú, Pekín y Ankara reafirmaran el apoyo a Maduro. Seguramente priman sus intereses económicos, además de reconocer la dificultad en mantener negocios con un país que está viviendo situaciones complicadas tanto políticas como económicas, sin embargo no dudan en que sus intereses se verían seriamente afectados en una Venezuela sin Maduro y con una "reconstrucción" pergeñada desde Washington, los números no mienten, China es la más expuesta dado su rol de principal acreedor de Venezuela, entre el 2007 y el 2016 los bancos estatales de China otorgaron 17 préstamos a Venezuela por un total de 62.200 millones de dólares, las empresas chinas invirtieron desde 2005 al 2015, 19.150 millones de dólares.

Rusia, China y Turquía son conscientes que Venezuela les ofrece una clara oportunidad a los efectos de afectar los intereses y la voluntad de EEUU en su "patio trasero", como contrapartida a lo que lo ha jugado Washington en su momento en Rusia (Ucrania y Europa Oriental) en China (Taiwán y el mar del Sur de China) y en Turquía (Irán y Siria). Como vemos el tablero mundial es cada vez más estrambótico las piezas se mueven a un ritmo que Fisher y Karpov seguro envidiarían.

El tridente, cada uno con sus recursos (China al frente) y en un segundo escalón (Rusia y Turquía) buscarán blindar a Maduro para evitar un cambio del status quo, aportarán nuevos canales de financiamiento, apoyarán diplomáticamente en los organismos internacionales, tal como lo certifica su accionar en la ONU por los últimos días. Como colofón, tanto para EEUU como para China, Rusia y Turquía, Venezuela, es considerada como pieza por demás importante en el tablero, y que en el correr de la partida el país caribeño no es sólo negocios y petróleo. Caracas ocupa, sin lugar a dudas un casillero fundamental en la búsqueda de la consolidación de poder en la región, solo destinado a los que compiten por las grandes ligas.

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