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22 de febrero de 2020, 21:09:04
OPINIÓN

El nuevo modo


El retador camino unitario venezolano

Por Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela) sjguevarag@gmail.com

Se mueven procelosas las aguas en el mundo de la unidad del no chavismo nominal. Las que deberían ser buenas noticias, son, por el contrario, causas de recelos y zancadillas por representantes de la política tradicional. Pareciera necesario tomar aire y recuperar la sindéresis.


Se mueven procelosas las aguas en el mundo de la unidad del no chavismo nominal. Las que deberían ser buenas noticias, son, por el contrario, causas de recelos y zancadillas por representantes de la política tradicional. Pareciera necesario tomar aire y recuperar la sindéresis.



El surgimiento de una nueva plataforma organizativa, bien dotada de recursos, de apoyo innegable de los más importantes medios nacionales y con figuras frescas; y el final satisfactorio de la segunda huelga de hambre de Julio Rivas y los muchachos de JAVU, junto con la constatación, por la encuestadora Datanálisis, de su altísimo nivel de aceptación y popularidad política, han generado reacciones que obligan a su revisión y solución amigable.



El acto de Leopoldo López, ex alcalde del paradigmático Municipio Chacao, para el lanzamiento nacional de Vanguardia Popular, en nuestra ciudad de residencia, el sábado pasado, fue sencillamente un acto de alto impacto político y mediático. Si no fuere por la impuntualidad para su comienzo y un programa de intervenciones sobrecargado, que representó una merma progresiva importante de los asistentes (que podríamos achacar a falla de los diseñadores y organizadores), tanto que en el momento del discurso del propio López había una alta deserción, podría decirse que fue un gran éxito.



La segunda huelga de Julio, los chamos de JAVU, otros estudiantes y algunos voceros políticos y de la sociedad civil, la cual –tomada la decisión por los propios muchachos- encomiamos y sostuvimos, marcó una impronta ética en medio del desconcierto y la crematística en la cual se mueve la actual sociedad venezolana. Del caos chavista se benefician no sólo los adeptos del régimen. Que unos chamos arriesguen su salud y vida en defensa de los derechos humanos de todos y le ladren en la cueva a los desalmados de la ALBA toda, es también un motivo de satisfacción y orgullo.



Pero López no contaba con el sentido de posesión territorial del jefe de la familia que domina la política carabobeña y ex candidato presidencial. Indirectamente, a través de sus fichas, pretende sembrar la matriz de opinión según la cual López no trabaja por la unidad, sino por su nuevo partido (que el mismo López no define como tal) y para demostrarlo, el mismo día siguiente del acto, monta una clandestina rueda de prensa, con individualidades de partidos que son empleados suyos, representantes espurios de otros y algunos partidos nacionales, cuya importancia no discuto, para oponer una estructura, bajo su mando indirecto, a los trabajos que ya venían realizándose por esos mismos partidos, otros de indiscutida relevancia regional y –lo más importante- con una nutrida y calificadísima representación del mundo independiente. Una intrascendente anécdota, relativa a la sede usada para una reunión de trabajo muy exitosa, ha sido la excusa para la intolerancia, la exclusión y la polarización, dentro del mismo equipo del no chavismo nominal. Como supuesto gesto unitario, ahora invocan que a su partido le corresponderían todos los puestos a la Asamblea Nacional y que aceptar socios es un acto de generosidad de su parte y no un acto de inteligencia unitaria. Carabobo parece dirigirse a un proceso de elecciones primarias.



Julio y los huelguistas, por su parte, no cuentan con mucho fervor en la política tradicional. Son, por decirlo así, una irrupción molesta. Una competencia inesperada. Hay mucho de incomprensión de la intensa dinámica del fenómeno estudiantil venezolano, falta de agudeza organizativa y mezquindad y error, al segregar un sector que cuenta con la mayor cuota de aceptación política y electoral en el momento actual (80 %).



No son los únicos factores presentes. Hay más. Todos reclaman atención. A todos hacemos seguimiento. Y su manejo debe montarse sobre la tolerancia, la amplitud y la profundidad de la política. No es época de señoreaje. El país cambió. La política también tiene que hacerlo.
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