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El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza sus previsiones para Latinoamérica, y situó su crecimiento en el 2,9% para 2010, gracias a la disciplina macroeconómica de sus principales naciones. Y también a la ayuda financiera de los prestamistas multilaterales como el BID o la CAF.
La Organización de Estados Americanos se encuentra en permanente crisis desde hace largo tiempo, nada más que remitirse al hoy, para confirmarlo, ya que es evidente que no alcanza a destrabar el ya preocupante conflicto en Honduras, lo que como contrapartida potencia la delicada situación latente en el organismo multilateral de la región.
La Corporación Andina de Fomento (CAF) ha concedido 100 millones de dólares a Uruguay para que financiar parcialmente obras viales. Este préstamo sigue la línea que anunció ayer el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que afirmó esta semana que duplicaría sus ayudas a los países latinoamericanos.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dijo esta semana que espera duplicar sus préstamos hasta alcanzar los 15.000 millones de dólares este año ante la sed de créditos de los países que buscan paliar los efectos de la crisis global. Esta inyección de dinero inesperada podría responder a las intenciones de varios líderes latinoamericanos de consolidar este organismo como un FMI para la región.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), con motivo de la cumbre del G-20, hizo caso a la línea progresista que ha comenzado a imperar entre los países más poderosos del mundo, y ha decidido que Brasil, China y la India tengan un 5% más de representación en el organismo económico internacional, según aseguró su presidente, el socialista francés Dominique Strauss-Kahn.
La crisis desatada en Honduras ha sacudido de lleno las bases de la integración política latinoamericana. Las instituciones de la región mantienen todavía un discreto silencio a la espera de que la llegada de Manuel Zelaya al país abra el camino a las negociaciones, algo que, de momento, parece altamente improbable. La OEA, el Parlamento Centroamericano (Parlacen), el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) e incluso el Mercosur han dejado al descubierto una ineficacia que además podría agravar la difícil situación financiera por la que atraviesa el país tras el nuevo toque de queda decretado por el presidente de facto Ricardo Martinelli.
La Organización de Estados Americanos (OEA), presidida por José Miguel Insulza, ha mostrado su preocupación por la paralización que sufre la economía hondureña tras el retorno de Zelaya al país. Desde el 18 de septiembre, las reservas del Banco Central han caído un 8%, y las autoridades hondureñas estiman en 40 millones de dólares las pérdidas diarias que ha causado un conflicto agravado en los últimos días con el cierre de supermercados y bancos que deben acatar el toque de queda impuesto por Micheletti.
Los empresarios de Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador, reunidos en el Consejo Consultivo Empresarial Andino (CCEA), solicitaron a sus países la mejora de las condiciones burocráticas en el comercio. Para ello hicieron un llamamiento a la integración y a la no politización de las relaciones en el seno de la organización andina.
El organismo dirigido por Luis Alberto Moreno, que aceptó la entrada de China pese a las reticencias estadounidenses, impulsa la entrada del país asiático en la financiación y construcción de infraestructuras. Según Bernardo Guillamón, secretario de la Oficina de Alianzas Estratégicas, los aportes de China permitirán una mayor integración comercial y mayor inversión de Asia en América Latina.
Los datos, presentados ayer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dieron para las últimas cuatro décadas una inflación media del 15,4%, entre 1970 y 2008, mientras que el Producto Interior Bruto (PIB) creció a un promedio del 4,1% en los últimos 60 años. La CEPAL ha calculado una contracción del 1,9% en la economía de la región para este año.
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