Proceso de paz

Colombia estudia romper el diálogo con una disidencia de las FARC tras la muerte de tres militares

El Gobierno de Gustavo Petro cuestiona la continuidad de la mesa con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano tras los combates en Nariño y las minas antipersonales que hirieron a menores.

Un guerrillero del Frente 36 de las ya desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

FARC

El Gobierno de Colombia estudia levantarse de la mesa de negociación con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano tras la muerte de tres militares en Nariño. El Ejecutivo considera que los ataques y el uso de minas antipersonales que han herido a varios menores dañan la credibilidad del proceso de paz.

El Ejecutivo colombiano ha reaccionado con dureza a los últimos episodios de violencia en el suroeste del país, que afectan directamente a uno de los procesos abiertos dentro de la estrategia de Paz Total.

El Gobierno pone en duda la continuidad de las negociaciones tras los últimos ataques en Nariño

El Gobierno cuestiona la continuidad de la mesa

El jefe de la delegación oficial, Armando Novoa, aseguró que se evaluará “de manera inmediata” el futuro de los diálogos tras los hechos registrados en Nariño, donde murieron tres militares en enfrentamientos con estructuras armadas.

Novoa subrayó que estos ataques “van en contravía de los diálogos de paz” y afectan de forma grave a la confianza construida durante las conversaciones.

El representante del Gobierno también señaló directamente a Comandos de la Frontera, grupo integrado en la estructura negociadora, por incumplir los compromisos adquiridos en ciclos anteriores.

Impacto de la violencia en cifras

Indicador Dato
Militares fallecidos en Nariño 3 militares muertos en combates
Menores afectados por minas Varios menores heridos por explosivos
Grupo implicado Comandos de la Frontera
Proceso afectado Diálogos de Paz Total

Incumplimientos en el desminado

El Gobierno también denuncia el incumplimiento de los acuerdos de desminado humanitario alcanzados en el cuarto ciclo de negociaciones celebrado en La Hormiga (Putumayo).

Según Novoa, el uso de minas antipersonales en zonas rurales de Nariño contradice directamente los compromisos asumidos por la organización armada en la mesa de diálogo.

El Ejecutivo considera que estos hechos no solo tienen impacto militar, sino también humanitario, al afectar a población civil, especialmente menores.

El uso de minas antipersonales agrava la crisis al afectar a población civil

Una negociación en riesgo dentro de la Paz Total

La Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano es una escisión vinculada a disidencias de las antiguas FARC y forma parte de los procesos abiertos por el Gobierno de Gustavo Petro.

La posible ruptura de esta mesa supondría un nuevo revés para la estrategia de negociación con grupos armados en Colombia, en un contexto de aumento de la violencia en algunas regiones.

La decisión final sobre la continuidad del diálogo dependerá de las consultas del Gobierno con el presidente y el comisionado de paz.

El proceso queda pendiente de una decisión política tras el deterioro de la seguridad en la zona

El episodio deja un balance claro: tres militares muertos en los enfrentamientos y menores heridos por minas antipersonales, cifras que ponen en riesgo la continuidad del proceso.

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