El cáncer en América Latina se dispara un 60% y los expertos alertan de sistemas sanitarios «fuera de control»

El oncólogo Eduardo Cazap advierte de la falta de prioridad política y de planificación a largo plazo mientras aumentan los casos y la mortalidad.

Cáncer

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El cáncer en América Latina atraviesa un momento “malo” con un aumento sostenido de casos y mortalidad. El oncólogo Eduardo Cazap alerta de que los sistemas sanitarios están “fuera de control” y no preparados para el futuro. La falta de prioridad política y planificación agrava la situación.

El avance del cáncer en la región latinoamericana se produce en un contexto de debilidad estructural de los sistemas de salud y de escasa planificación pública. Según advierten los expertos, el problema no solo radica en el aumento de casos, sino en la incapacidad institucional para responder a medio y largo plazo.

El cáncer no es una prioridad política en América Latina, lo que limita la prevención y la planificación sanitaria a largo plazo

El presidente fundador de la Sociedad Latinoamericana de Oncología Médica, Eduardo Cazap, subraya que el cáncer ocupa un lugar marginal en las prioridades de los Gobiernos, que centran su atención en cuestiones como la economía o la seguridad.

Falta de planificación y visión a largo plazo

Cazap advierte de que la ausencia de estrategias a largo plazo es uno de los principales déficits de la región. Según explica, los gobiernos priorizan medidas inmediatas y no diseñan políticas sanitarias con horizontes de 10, 15 o 20 años, como sí ocurre en países desarrollados.

Esta falta de previsión impacta directamente en la evolución de la enfermedad y en la capacidad de los sistemas para anticiparse al crecimiento de los casos.

La incidencia y la mortalidad del cáncer aumentan en paralelo a otras enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes

Aumento de casos y mortalidad “fuera de control”

El especialista define la situación del cáncer en América Latina como “mala” y advierte de que tanto la incidencia como la mortalidad están creciendo en un contexto de aumento de enfermedades crónicas.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, en 2022 se registraron 4,2 millones de nuevos casos de cáncer, mientras que 1,4 millones de personas fallecieron por esta enfermedad en la región.

Indicador Dato
Nuevos casos de cáncer (2022) 4,2 millones de personas diagnosticadas
Fallecimientos por cáncer (2022) 1,4 millones de personas fallecidas
Proyección de casos para 2045 6,7 millones de personas
Incremento estimado +60% de nuevos casos

Las previsiones apuntan a un agravamiento del problema, con un aumento del 60% en los casos de cáncer hasta 2045, lo que elevaría el total a 6,7 millones de personas afectadas.

Los sistemas de salud son el principal cuello de botella, ya que muchos pacientes no acceden a tratamientos a tiempo

Sistemas sanitarios fragmentados y lentos

Uno de los principales problemas identificados es la fragmentación de los sistemas de salud, que impide que los pacientes accedan a los tratamientos adecuados en tiempo y forma.

Cazap señala que, aunque los médicos indican terapias correctas, estas no siempre se aplican debido a retrasos, falta de recursos o ineficiencias administrativas. Esta situación afecta incluso a países con sistemas sanitarios relativamente desarrollados.

Un futuro para el que no hay preparación

El crecimiento del cáncer responde a factores como el envejecimiento de la población, la urbanización y los cambios en los hábitos de vida, especialmente el aumento de la obesidad.

Sin embargo, el experto advierte de que los sistemas sanitarios de la región no están preparados para afrontar este incremento de casos, lo que podría agravar la saturación existente.

“Habrá más población enferma que requerirá más tratamientos, mientras los sistemas aguantan cada vez menos”, señala.

La prevención y la educación sanitaria siguen siendo las grandes asignaturas pendientes en la región

Prevención y educación, claves para revertir la tendencia

El oncólogo insiste en que el enfoque actual llega tarde, ya que se centra en tratar la enfermedad en lugar de prevenirla. A su juicio, la medicina debería orientarse a evitar que la población enferme.

En este contexto, la educación sanitaria aparece como un elemento fundamental para mejorar la eficiencia del sistema. Cazap subraya que el problema no es solo la falta de recursos, sino su uso ineficiente.

Además, advierte del impacto de la desinformación en salud y recuerda que la población debe acudir a profesionales médicos ante cualquier síntoma, en lugar de recurrir a herramientas tecnológicas sin supervisión.

El desafío, concluye, pasa por mejorar la calidad de la información, optimizar los recursos disponibles y situar la salud como una prioridad estratégica en la agenda política.

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