Venezuela concentra el 17% de las reservas mundiales de petróleo mientras EEUU eleva la presión militar y energética

El país con las mayores reservas probadas del planeta vuelve al foco geopolítico tras las amenazas de EEUU a tanqueros y rutas de exportación de crudo.

Barriles de Petróleo

Barriles de Petróleo

 Venezuela alberga las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles, un volumen que representa cerca del 17% del total mundial, según estimaciones internacionales. Este enorme potencial energético vuelve a situarse en el centro de la tensión geopolítica después de que EEUU intensificara su presión sobre el comercio petrolero venezolano, con advertencias directas a tanqueros y navieras.

La importancia estratégica de estas reservas explica que cualquier movimiento de Washington tenga repercusión inmediata no solo en Caracas, sino también en el mercado energético global y en el equilibrio geopolítico regional.

Las mayores reservas del mundo, concentradas en la Faja del Orinoco

Venezuela encabeza desde hace más de una década el ranking mundial de reservas probadas de petróleo, por delante de países como Arabia Saudí, Irán o Canadá. La mayor parte de este volumen se localiza en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las mayores acumulaciones de crudo pesado y extrapesado del planeta.

País Reservas probadas de petróleo Porcentaje del total mundial
Venezuela 303.000 millones de barriles 17%
Arabia Saudí 267.000 millones de barriles 15%
Irán 208.000 millones de barriles 12%
Canadá 168.000 millones de barriles 10%

El peso de las reservas venezolanas convierte al país en una pieza estructural del mercado energético global, independientemente de su nivel actual de producción

Reservas estratégicas frente a producción limitada

Pese a este liderazgo en reservas, Venezuela ocupa actualmente el puesto 21 en producción mundial de petróleo, con alrededor de 1,0 millón de barriles diarios, una cifra que equivale a aproximadamente el 1% de la oferta global. La diferencia entre reservas y producción es uno de los rasgos que definen el caso venezolano.

Esta brecha se explica por años de falta de inversión, deterioro de infraestructuras, dificultades técnicas para procesar crudos pesados y el impacto acumulado de sanciones internacionales sobre la operativa de PDVSA y sus socios.

El valor geopolítico de Venezuela no está en lo que bombea hoy, sino en lo que podría llegar a bombear si cambia el contexto político y financiero

EEUU reactiva la presión sobre el petróleo venezolano

Las reservas venezolanas han vuelto al centro del debate tras la última escalada de presión de EEUU, que ha advertido de posibles bloqueos y controles a tanqueros vinculados al petróleo venezolano, además de reforzar su presencia militar en el Caribe.

Washington ha justificado estas medidas como parte de su estrategia de presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, mientras Caracas denuncia una política de asfixia económica dirigida a su principal activo estratégico: el petróleo.

Las amenazas de EEUU apuntan directamente al corazón económico del país: el control y la salida al mercado de sus reservas de crudo

Un activo clave en un mercado energético tensionado

En un contexto de inestabilidad geopolítica global, guerras regionales y tensiones en rutas energéticas clave, las reservas venezolanas adquieren un valor adicional. Analistas del sector subrayan que, aunque hoy Venezuela no marque el ritmo del mercado por volumen de producción, su potencial a largo plazo sigue siendo determinante para el equilibrio energético mundial.

Cualquier cambio en el estatus político o en el régimen de sanciones podría reactivar inversiones y devolver al país un papel mucho más relevante en el suministro internacional de petróleo.

Las reservas convierten a Venezuela en un actor latente, capaz de alterar el mercado energético si se desbloquean las restricciones actuales

Con 303.000 millones de barriles en reservas probadas, Venezuela concentra casi uno de cada cinco barriles de petróleo del planeta, un activo estratégico que explica por qué la presión de EEUU sobre el país se mantiene firme pese a su actual peso limitado en la producción mundial.

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