El acuerdo busca crear la mayor zona de libre comercio negociada nunca por la UE, pero ha abierto una fractura interna entre los países que priorizan la competitividad industrial y aquellos que alertan del impacto directo sobre el sector agrario europeo.
El acuerdo promete ventajas comerciales y estratégicas, pero enfrenta una fuerte resistencia política y social en varios Estados miembros
Un acuerdo de gran alcance económico
Antes de entrar en los apoyos y rechazos, la Comisión Europea subraya la dimensión económica del pacto. Mercosur representa un mercado de 270 millones de consumidores, mientras que las exportaciones europeas al bloque alcanzan 84.000 millones de euros, cifra que incluye 55.000 millones de euros en bienes exportados en 2024 y 29.000 millones de euros en servicios exportados en 2023.
Según Bruselas, la eliminación progresiva de aranceles permitiría a las empresas europeas ahorrar más de 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana, una cifra que la Comisión considera clave para reforzar la competitividad exterior de la industria europea.
| Indicador clave del acuerdo UE-Mercosur | Dato |
|---|---|
| Población del mercado Mercosur | 270 millones de personas |
| Exportaciones de bienes de la UE a Mercosur en 2024 | 55.000 millones de euros |
| Exportaciones de servicios de la UE a Mercosur en 2023 | 29.000 millones de euros |
| Ahorro anual estimado en aranceles para empresas de la UE | Más de 4.000 millones de euros |
Quién está a favor y por qué
El respaldo más firme al acuerdo procede de países con una fuerte base industrial y vocación exportadora. Alemania y España se sitúan entre los principales defensores, junto a varios Estados del norte de Europa.
Para Berlín, el acuerdo es una vía directa para ampliar las ventas de automóviles, maquinaria industrial y productos químicos en América del Sur. En el caso de España, el Gobierno destaca tanto el potencial exportador como la relevancia estratégica de reforzar los lazos con una región clave para sus empresas.
La Comisión Europea lidera este bloque favorable, argumentando que el acuerdo no solo es comercial, sino también estratégico, al permitir diversificar mercados y reducir dependencias en un contexto de tensiones comerciales globales.
| País o institución | Posición | Motivo principal |
|---|---|---|
| Comisión Europea | A favor | Competitividad, credibilidad comercial y ahorro arancelario |
| Alemania | A favor | Expansión de la industria exportadora |
| España | A favor | Estrategia comercial y proyección exterior |
| Países nórdicos | A favor | Apertura de mercados y diversificación |
El bloque favorable defiende el acuerdo como una herramienta para ganar competitividad y reforzar la posición global de la UE
Materias primas y autonomía estratégica
Uno de los argumentos centrales de Bruselas es el acceso a materias primas clave para la transición verde e industrial. Mercosur concentra una parte relevante del suministro mundial de determinados recursos estratégicos.
Brasil destaca en el procesamiento de niobio, utilizado en aceros especiales y tecnología avanzada, mientras que Argentina tiene un peso relevante en el procesamiento de litio, fundamental para la fabricación de baterías. La Comisión vincula directamente el acuerdo con la resiliencia de las cadenas de suministro europeas.
| Materia prima | País de Mercosur | Dato y a qué corresponde |
|---|---|---|
| Niobio | Brasil | 88,8% del procesamiento mundial |
| Litio | Argentina | 11% del procesamiento mundial |
| Grafito natural | Brasil | 7,5% de la extracción mundial |
Quién se opone y cuáles son sus motivos
La oposición al acuerdo está encabezada por Francia, que ha solicitado retrasar la votación y endurecer las condiciones del pacto. El Gobierno francés argumenta que el acuerdo amenaza directamente a su sector agrario y exige la inclusión de cláusulas espejo, salvaguardias contra competencia desleal y controles alimentarios más estrictos.
A esta posición se suman Polonia, Irlanda y Austria, mientras que Italia se ha convertido en un actor clave por su peso demográfico y su capacidad para inclinar la balanza en el Consejo.
Las organizaciones agrarias europeas, como Copa-Cogeca, rechazan el acuerdo al considerar que introduce una competencia que no cumple los mismos estándares medioambientales y sanitarios exigidos en la UE.
| País u organización | Posición | Motivo principal |
|---|---|---|
| Francia | En contra | Impacto en la agricultura y presión política interna |
| Polonia | En contra | Defensa del sector agrario |
| Irlanda | Crítica | Riesgo para el sector del vacuno |
| Austria | Reticente | Agricultura y estándares |
| Copa-Cogeca | En contra | Competencia y desigualdad regulatoria |
La resistencia se centra en el temor a una competencia agraria considerada desleal y en el impacto político interno
El foco del conflicto: carne y productos agrícolas
La carne de vacuno es el símbolo del choque entre Bruselas y los países críticos. La Comisión defiende que el impacto será limitado gracias a un sistema de cuotas.
En concreto, el acuerdo prevé una cuota de 99.000 toneladas de carne de vacuno procedente de Mercosur con un arancel del 7,5%, volumen que representa aproximadamente el 1,5% de la producción total de vacuno de la UE. Además, se contemplan 180.000 toneladas de carne de ave libres de arancel, implantadas de forma gradual en cinco años.
| Producto agrícola | Medida prevista | Cifra y a qué corresponde |
|---|---|---|
| Carne de vacuno | Cuota con arancel | 99.000 toneladas con un arancel del 7,5% |
| Importaciones actuales de vacuno desde Mercosur | Comparativa | 206.000 toneladas importadas en 2024 |
| Carne de ave | Cuota sin arancel | 180.000 toneladas en cinco años |
La decisión política y el papel de Italia
La aprobación del acuerdo en el Consejo requiere el respaldo de al menos 15 Estados miembros que representen el 65% de la población de la UE. Este sistema convierte a Italia en un actor decisivo, ya que su voto puede consolidar la mayoría favorable o facilitar una minoría de bloqueo liderada por Francia.
Desde Bruselas, el comisario de Comercio ha advertido de que un rechazo dañaría la credibilidad internacional de la UE y complicaría futuras negociaciones comerciales.
El desenlace, aún abierto, definirá no solo la relación con Mercosur, sino también el rumbo de la política comercial europea en un contexto global cada vez más fragmentado.



