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Venezuela comienza a despertar de
la "pesadilla"
Ahora el Gobierno tiene que
afrontar una violenta oleada de saqueos
Por Esther Ortega Gómez
de Segura
Venezuela está sufriendo uno
de los peores momentos de su historia. El desastre natural de las
últimas semanas ha hecho que los venezolanos se olviden de
su nueva Constitución, refrendada el pasado 15 de diciembre,
cuando las lluvias comenzaban a causar estragos. El balance no puede
ser más dramático: más de 35.000 personas entre
muertos y desaparecidos, unos 200.000 damnificados y más
de 23.000 viviendas desaparecidas bajo las aguas. La reconstrucción
de las zonas afectadas requerirá inversiones superiores a
los 15.000 millones de dólares (14.850 millones de euros)
en los próximos dos años.
La desesperada situación en
que se encuentra el país ha llevado a la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) a decretar el Estado de Emergencia en todo el
territorio nacional. El Gobierno ya ha desembolsado 22.000 millones
de bolívares (33,8 millones de euros) y planea emitir en
breve bonos de Deuda Pública Nacional por 600.000 millones
de bolívares (924,2 millones de euros) para atender la tragedia.
El Ejecutivo de Hugo Chávez, el sector empresarial y los
gobernadores y alcaldes del país han elaborado un plan para
reconstruir la infraestructura pública, las viviendas, las
carreteras, el servicio eléctrico, el suministro de agua
potable y las telecomunicaciones de las zonas devastadas. El peor
parado fue el estado de Vargas, al norte de Caracas, donde se encuentra
el principal aeropuerto y el puerto más importante de Venezuela.
La comunidad internacional responde.
Mientras tanto, la ayuda internacional no se ha hecho esperar.
El pasado 22 de diciembre, los organismos internacionale con sede
en Washington (EEUU) se reunieron en la Organización Panamericana
de la Salud (OPS) para coordinar la asistencia a Venezuela y centralizar
la ayuda para evitar "la dispersión de esfuerzos y para que
toda la asistencia llegue de forma eficaz", informaron fuentes de
la OPS.
La Organización de Estados Americanos
(OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial
(BM), la Cruz Roja y numerosas asociaciones privadas ya han estructurado
paquetes de ayuda y asistencia humanitaria inmediata. La Corporación
Andina de Fomento (CAF) -brazo financiero de la Comunidad Andina
de Naciones (CAN), de la que Venezuela forma parte- ha puesto a
disposición del Gobierno de Chávez 175 millones de
dólares (173,2 millones de euros).
Por su parte, varios países
han contribuído a la causa enviando alimentos y medicinas,
entre otras cosas. España estudia el envío de ayuda
humanitaria de emergencia a Venezuela por 80 millones de pesetas
(480.810 euros) y Japón ha aportado 500.000 dólares
(495.000 euros), mientras que Colombia, México, Francia,
Perú, Chile, Canadá, China, Puerto Rico y Miami (EEUU),
entre otros, se han movilizado para recoger recursos con destino
al desolado país andino.
Saqueos. Por si esto fuera
poco, las autoridades venezolanas ahora tienen que hacer frente
a la oleada de robos y saqueos que recorre el país de norte
a sur. La población está nerviosa y tiene miedo de
perder lo poco que le queda. El ministro de defensa venezolano,
Raúl Salazar, informó que "los cazadores, paracaidistas,
infantes de marina y policías metropolitanos seguirán
resguardando vidas y bienes para impedir la labor oportunista y
criminal de los saqueadores".
Tal vez lo único positivo de
este desastre sea que Gobierno y empresarios han olvidado sus diferencias
en materia constitucional y colaboran juntos para ayudar a los venezolanos
a superar la trágica situación en la que se encuentran.
VNZ MCR 23/12/99
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