VII CUMBRE IBEROAMERICANA
(Venezuela)
Declaracion de
Isla de Margarita
PRIMERA PARTE: LOS VALORES
ËTICOS DE LA DEMOCRACIA
INTRODUCCIÓN
1. Los
Jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos reunidos
en la isla de Margarita, República de Venezuela, los días 8 y 9
de noviembre de 1997, hemos centrado la reflexión de la VII Cumbre
Iberoamericana en el tema de Los Valores Éticos de la Democracia.
Las seis Cumbres anteriores nos han conducido, desde 1991, a fortalecer
cada vez más los lazos de unión de nuestra Comunidad que se ha consolidado
como espacio de concertación y cooperación de características propias.
2. El
asunto central de esta Reunión de Jefes de Estado y de Gobierno
tiene estrecha relación con las reflexiones sobre gobernabilidad
de la VI Cumbre Iberoamericana y con el compromiso de nuestros países
con la defensa de la democracia, el Estado de Derecho, el pluralismo
político, las libertades fundamentales y los derechos humanos, los
principios de soberanía y de no intervención, el derecho de cada
pueblo de construir libremente, en paz, estabilidad y justicia su
sistema político y sus instituciones, y la existencia de un sistema
justo de relaciones internacionales éticas, democráticas, y en condiciones
de paz y seguridad, en un marco de respeto a los principios de convivencia
Internacional consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
En la
Declaración de Viña del Mar afirmamos que la raíz ética de la actividad
política constituye el fundamento más importante del respeto hacia
esta actividad y que elevar su calidad, la de su dirigencia y el
debate público debe ser una tarea compartida por todos.
Ratificamos,
por consiguiente, el compromiso allí asumido para promover la revalorización
de la política en la vida diaria de nuestros pueblos, estimulando
su participación política y social, fortaleciendo, desde la más
temprana edad escolar los programas de formación ciudadana y de
educación para la democracia y la participación, propiciando la
capacitación de dirigentes políticos , a fin de que se mantenga
y crezca un interés generalizado por el perfeccionamiento del régimen
democrático, y de los órganos y estructuras que lo conforman.
3. Declaramos
estar convencidos que la democracia es no sólo un sistema de gobierno,
sino también una forma de vida a la que los valores éticos dan consistencia
y perdurabilidad. La tolerancia, la capacidad de valorar y aceptar
el pluralismo; el derecho a la libre expresión y al debate público;
el respeto, la promoción y la protección de los derechos humanos,
la aplicación de las reglas de la convivencia civilizada establecidas
por la ley; la validez del diálogo en la solución de los conflictos
; la transparencia y la responsabilidad de la gestión pública son
principios jurídicos y valores éticos de la práctica democrática,
que debemos fortalecer y promover dentro de efectivos programas
y estrategias nacionales de formación ciudadana.
4. En
esta VII Cumbre ratificamos nuestra voluntad de continuar en el
camino de fortalecer y perfeccionar nuestros sistemas democráticos,
de progresar cada vez más en el respeto y protección a los derechos
humanos, de garantizar el respeto del estado de derecho, de lograr
un óptimo equilibrio entre equidad y eficiencia en nuestros sistemas
económicos, con el objeto de la búsqueda de la justicia social,
de mejorar nuestros sistemas de administración de justicia, de elevar
el nivel de la ética pública, de contribuir, conforme con la legislación
vigente en cada país, a un eficiente funcionamiento de los partidos
políticos y de los procesos electorales, de velar por la libertad
de expresión como elementos fundamentales de nuestros sistemas democráticos,
y de incentivar a nuestros pueblos para su participación activa
en la consecución de tales propósitos.
I.
LA PROMOCIÓN, RESPETO Y GARANTÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS
5. Los
Jefes de Estado y de Gobierno reiteramos el compromiso de nuestra
Comunidad con la ética y los valores que orientan la democracia
y que hacen posible la promoción, el respeto y la garantía de los
derechos humanos, razón de ser y contenido de dicha forma de gobierno.
Reafirmamos que la democracia, el desarrollo sostenible, el respeto
de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluido
el derecho al desarrollo, son interdependientes y se refuerzan mutuamente,
y basándose por igual en los principios de objetividad, imparcialidad
y universalidad. Enfatizamos igualmente la obligación del Estado
de promover y garantizar la plena vigencia de todos los derechos
humanos, sobre la base de una cooperación internacional dentro de
un clima que excluya la confrontación, que apunte al fortalecimiento
y actualización de acciones comunes dirigidas a la promoción, protección
y defensa de estos derechos.
6. El
objetivo de alcanzar la gobernabilidad en una democracia eficiente
y participativa, según los términos señalados por la VI Cumbre Iberoamericana,
reclama, en consecuencia, de un esfuerzo individual y colectivo
por parte de nuestros Estados, y de nuestras sociedades para profundizar
y arraigar en las instituciones una cultura de los derechos humanos
basada en la dignidad, la libertad, la igualdad, la no discriminación
y la solidaridad.
Reconocemos
que estos derechos son universales, indivisibles e interdependientes.
7. Los
valores que dan soporte a la democracia dentro de nuestra Comunidad
y que se traducen en derechos, deberes y garantías han adquirido
expresión y vigencia dentro de nuestros ordenamientos constitucionales
y en los tratados internacionales ya incorporados a nuestro derecho
interno. Reconocemos, sin embargo, la necesidad de realizar un esfuerzo
mayor para eliminar los obstáculos que todavía impiden o limitan
el pleno respeto y la garantía de todos los derechos humanos.
8. Apoyamos
la iniciativa, según la legislación interna de cada país, para impulsar
la suscripción o adhesión de nuestros países a los tratados internacionales
sobre derechos humanos de alcance universal, regional, generales
o particulares, de los cuales todavía no seamos parte. Reconocemos
la importancia del desarrollo progresivo en la aplicación de las
normas internacionales y nacionales que garanticen tales derechos,
y de lo cual son ejemplo las recientes reformas constitucionales
adoptadas por algunos países iberoamericanos.
En ese
marco, destacamos la importancia de promover el respeto al derecho
internacional humanitario y a los principios humanitarios reconocidos
universalmente.
9. Reiteramos
la obligación de los Estados de promover y proteger todos los derechos
humanos, civiles, culturales, económicos, políticos y sociales,
incluyendo el derecho al desarrollo, que son interdependientes e
interrelacionados y cuya universalidad es incuestionables. Enfatizamos
que la realización progresiva de políticas nacionales e internacionales
para asegurar su pleno reconocimiento y ejercicio requieren de la
acción conjunta de la sociedad y del Estado. Ello en el contexto
de la solidaridad y la justicia social en el ámbito internacional
y al papel que le corresponde a los organismos e instituciones internacionales.
Asi mismo
expresamos el interés en que se continue profundizando, en los ámbitos
pertinentes, la reflexión sobre el concepto del derecho a la paz.
10. Manifestamos
que corresponde primordialmente al Estado atender a los sectores
más vulnerables de nuestras poblaciones, a fin de combatir la exclusión
social, superar la pobreza, la desnutrición, la marginalidad y el
analfabetismo, lograr un mayor acceso a los servicios de salud a
fin de acordar mecanismos de inserción de estos sectores en nuestras
sociedades.
Reafirmamos
el reconocimiento de la diversidad de nuestras culturas y el legítimo
derecho de las poblaciones indígenas al desarrollo político, económico,
social y cultural.
Apoyamos
la tarea de la Organización de las Naciones Unidas para aliviar
los problemas de los refugiados y de los desplazados internos y
nos comprometemos a aunar esfuerzos y orientar la cooperación internacional
para la protección y ayuda de las víctimas de esta situación, especialmente
personas de la tercera edad, mujeres y niños.
11.- Destacamos
la importante labor que realizan los organismos internacionales
y las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos en la
búsqueda de su respeto, promoción y protección.
II.
LA JUSTICIA SOCIAL
12. Concebimos
la justicia social como la realización material de la justicia en
el conjunto de las relaciones sociales, la cual exige medidas de
compensación a favor de aquellos que requieran un tratamiento especial
y diferenciado y que no pueden representar o hacer valer de forma
efectiva y pública sus intereses, necesidades o aspiraciones.
Este mismo
principio tiene validez en las relaciones entre los pueblos. La
justicia social internacional obliga a cada país, de acuerdo con
sus capacidades, a hacer todo lo necesario frente a otros pueblos
para lograr el bien común universal. La solidaridad humana no se
agota en los términos de un solo Estado soberano, abraza a todos
los pueblos de la humanidad. En consecuencia, los países más desarrollados
económica y tecnológicamente, prestarán su colaboración a los países
menos desarrollados.
13. La
aplicación de la justicia social internacional conduce al bien común
universal. Es por su naturaleza indivisible y se refiere a las relaciones
y conductas recíprocas entre individuos y entre grupos y naciones,
con lo cual se reclama establecer condiciones que permitan y aseguren
a todos la capacidad de realizar sus programas de desarrollo con
la finalidad de asegurar una vida realmente digna.
14. Reconocemos
que los conceptos de estabilidad democrática y desarrollo económico
y social tienden a reforzarse mutuamente, pues las democracias requieren
políticas sólidas que aseguren un desarrollo económico integral
de la sociedad. Reconocemos que la vigencia de la justicia social
comporta que aquellos con mayor disponibilidad de bienes y servicios,
asuman una mayor contribución en la responsabilidad del Estado de
lograr una distribución de la riqueza más equitativa, con base sólida
y estable. De allí que la lucha por la justicia social sea un compromiso
ineludible para nuestras naciones.
15. La
Comunidad Iberoamericana reafirma su compromiso con la búsqueda
de un desarrollo sostenible para nuestros países. Por medio de la
adopción de este compromiso podremos enfrentar de manera eficaz
la superación de la pobreza y la extrema pobreza, el desafío de
alcanzar la plena armonía entre la democracia, y la búsqueda común
de una calidad de vida más elevada para sus pueblos, fundada en
objetivos integrados y complementarios de carácter económico, social
y ambiental. La consolidación de la democracia tendrá plena validez
en el marco de economías que se sustentan en los principios de solidaridad,
justicia social y equidad.
16. Reiteramos
el compromiso de nuestros gobiernos de continuar avanzando en el
logro de los objetivos contenidos en la Declaración de la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague de marzo de 1995:
erradicar la pobreza, fomentar el empleo productivo y restablecer
la integración social; estimular, con la más amplia participación
de todos los sectores sociales, el diseño y la puesta en marcha
de políticas económicas destinadas a incrementar el bienestar de
nuestras sociedades y vinculadas con políticas sociales eficientes,
eficaces, participativas y aptas para combatir la desigualdad social.
Igualmente, nos mantendremos atentos ante los desafíos que las situaciones
de injusticia social en nuestros países puedan implicar para nuestras
democracias.
17. Coincidimos
en que el ámbito de aplicación de la justicia social no debe reducirse
a los aspectos materiales, también exige proporcionar acceso a la
educación en condiciones de igualdad, a los bienes culturales, de
las ciencias, de las técnicas y las artes, así como preservar la
pluralidad de las culturas que constituye una de nuestras principales
riquezas, promover su desarrollo y aportar a otros pueblos los valores
humanistas que ellas expresan.
III
. LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
18. La
justicia consiste principalmente en la aplicación de un orden jurídico
que preserve la dignidad, la libertad, el respeto a los derechos
humanos, la igualdad de acceso y oportunidades, la iniciativa de
las personas y de las comunidades, el combate a la impunidad y garantice
el cumplimiento de sus obligaciones por parte de los Estados y las
personas.
19. La
administración de justicia debe inspirarse en valores éticos. Corresponde
al Estado asegurar su imparcialidad y objetividad, así como la igualdad
y respeto de la dignidad de las personas, ajenos a las conveniencias
del poder ya sean económicas, sociales, o políticas, de conformidad
con lo dispuesto en la legislación de cada país sobre derechos y
deberes. La administración de justicia con su contenido ético debe
ser simple, accesible, pronta, ágil, próxima al ciudadano y equitativa
en sus decisiones. Ha de ser independiente en cuanto a su actuación
y a los criterios aplicados por los funcionarios judiciales; efectiva
y flexible, en lo que atañe a sus mecanismos de solución de controversias;
e idónea, en lo referente a la conducta profesional y ética de dichos
funcionarios.
20. Reconocemos
que la actuación de los órganos judiciales incide en gran medida
en la concreción y efectividad de la seguridad jurídica, y en la
lucha contra la impunidad, por ello propiciamos la promulgación
de normas claras cuya publicidad aplicación y cumplimiento, aseguren
la existencia del pleno estado de derecho y la convivencia democrática.
La seguridad
jurídica implica el establecimiento de normas cuya aplicación eficaz
logra el respeto y el cumplimiento de los derechos y obligaciones
de las personas naturales y jurídicas.
21. Ratificamos
que en un sistema democrático corresponde principalmente al Poder,
órgano o rama judicial, la función de dirimir controversias y litigios
mediante la interpretación y la aplicación de las normas que integran
el orden jurídico del Estado. Saludamos también la actualización
y renovación que se viene implementando en las legislaciones de
algunos de nuestros países, a fin de adaptarlas a las aspiraciones
legítimas de nuestros pueblos.
22. La
reforma de la administración de justicia que estamos apoyando incluye,
entre otros objetivos , el de asegurar su mayor eficiencia, de garantizar
la tutela de los derechos humanos y de facilitar el acceso expedito
de los ciudadanos a las decisiones judiciales, de conformidad con
las circunstancias y la legislación de cada país.
23. Para
apoyar las acciones destinadas al mejoramiento de la administración
de justicia según las circunstancias y características de cada país,
impulsaremos un intercambio de experiencias entre nuestros Estados
en materia de reforma judicial y políticas judiciales.
Nos comprometemos
a promover una mayor cooperación y asistencia internacional en la
lucha contra todas las formas de delincuencia organizada internacional.
IV.
ÉTICA Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
24. Estamos
convencidos de que la Administración Pública debe estar regida por
estrictas normas que provengan no sólo del derecho sino también
de una ética que lo fundamenta. El Estado de Derecho para alcanzar
su plenitud y efectiva vigencia ha de estar basado en valores y
principios éticos.
25. Saludamos
los esfuerzos que se realizan en varios de nuestros países por definir
y establecer códigos de conducta ética de los funcionarios y empleados
públicos. Estos instrumentos normativos, deberán contener principios
reguladores susceptibles de ser concretados y aplicados a los diferentes
tipos de comportamientos administrativos y a los problemas éticos
que afrontan los diversos organismos administrativos. Es necesario
establecer igualmente los medios adecuados, según el orden jurídico
de cada país, a fin de vigilar, preservar y fomentar la ética pública.
Estos mecanismos deben orientar sus actividades dentro de los criterios
de la defensa del estado de derecho, de los derechos humanos y de
los intereses de la sociedad.
26. El
reto de la democracia en los albores del siglo XXI, será responder
cada vez más al compromiso de la eficiencia basándonos en los postulados
de libertad, igualdad y justicia que inspiran a los sistemas democráticos.
Una empresa de tanta trascendencia no debe limitarse, sin embargo,
a organismos oficiales sino que debe convocar a la sociedad civil.
27. Reconocemos
que la corrupción, en sus diferentes formas y variantes, es un flagelo
universal que también afecta a nuestros países y puede llegar a
generar desestabilización institucional, alteración en las reglas
de competencia y desconfianza en las instituciones democráticas.
Por ello, en esta VII Cumbre nos comprometemos a seguir trabajando
a nivel nacional y regional para prevenir, detectar, combatir y
sancionar las conductas delictivas que conforman la corrupción,
fortaleciendo los mecanismos que estimulen la participación ciudadana
en la prevención y lucha contra estos delitos. Con ese objetivo
destacamos la necesidad de impulsar la cooperación judicial internacional
en el marco del respeto a la soberanía de los Estados. Este compromiso
debe ser concebido como una labor contínua y permanente.
28. Estimamos
también necesaria la cooperación, de conformidad con el derecho
interno de cada país, de sus disposiciones de procedimiento y con
los acuerdos bilaterales o multilaterales, como la Convención Interamericana
contra la Corrupción, para la revisión de las legislaciones bancarias
y controlar el establecimiento de "paraísos fiscales"
y otras semejantes, causantes no sólo del fomento a la corrupción
sino también de legitimación de capitales provenientes del tráfico
de drogas.
Al seguir
con atención el rechazo de la opinión pública a las prácticas del
soborno, destacamos los esfuerzos de la Organización Mundial de
Comercio para lograr un acuerdo sobre la transparencia de la contratación
pública
29. Con
base en los lineamientos anteriores fomentaremos la información,
la difusión y el estudio de mecanismos dirigidos al combate contra
la corrupción así como la cooperación internacional en esta materia.
V.-
PARTIDOS POLÍTICOS Y TRANSPARENCIA DE LOS PROCESOS ELECTORALES
30. Coincidimos
en que la consolidación del sistema democrático en Iberoamérica
debe propugnar la mayor credibilidad en su funcionamiento, resaltando
el papel esencial que las agrupaciones y partidos políticos así
como los gobiernos cumplen en el desarrollo de la vida democrática.
31. Reafirmamos
que el desarrollo del sistema político democrático, a través de
las figuras de la representación y la participación, implica necesariamente
el aporte de las agrupaciones y partidos políticos, en concordancia
con la vigencia de los valores de libertad, igualdad, bienestar,
orden y justicia. Una de las cualidades más sobresalientes de la
democracia es la participación popular en todos los ámbitos de la
vida social, por lo que urge que los Estados concreten esfuerzos
y promuevan acciones que involucren a los diversos sectores sociales
y que garanticen la adecuada combinación de los mecanismos de participación
con los de representación.
32. La
tarea de los partidos no se agota en el acto comicial. Su función
también debe servir como canal de comunicación recíproca entre los
órganos del Estado y la sociedad y promover la participación ciudadana.
Para ello es necesario potenciar la capacidad política de las agrupaciones
y de los partidos como articuladores y agregadores de demandas sociales,
así como de formuladores de propuestas programáticas que los configuren
como centros de discusión para los problemas de nuestros pueblos
y de conformación de opciones que orienten el debate y la vida pública.
33. La
creciente exigencia de nuestros pueblos de fortalecer más la participación
en las decisiones que afectan a la sociedad, demanda que las políticas
públicas sean amplias y participativas. Ello nos compromete al diseño
de nuevas formas de participación de los ciudadanos donde las opiniones
sociales puedan manifestarse más espontáneamente, y servir de punto
de referencia a la actuación de los gobernantes. De conformidad
con la legislación de cada país, consideramos necesario estimular
los mecanismos de participación ciudadana con el concurso y el compromiso
de los partidos políticos y de los gobernantes.
34. Reiteramos
que es necesario que las agrupaciones y los partidos refuercen la
definición de sus programas, modernicen sus organizaciones, establezcan
modalidades transparentes de financiamiento y refuercen su capacidad
de adaptación a las nuevas exigencias de la realidad y a las reformas
institucionales de cada país.
35. La
transparencia de los modelos organizativos y de las actuaciones
en el sistema político exigen igualmente someter a la inspección
pública, no sólo las conductas de dirigentes y militantes sino también
los medios de financiamiento que tradicionalmente reciben los partidos
políticos. La cuestión del financiamiento de la política tiene una
importancia ética fundamental para la democracia pues de su adecuada
solución depende en gran medida la igualdad de acceso a las posiciones
políticas y la toma de decisiones públicas orientadas al bien colectivo
y no a intereses particulares.
36. Es
necesario que los procesos electorales no sean exclusivamente tutelados
y controlados por los intereses de los partidos y gobiernos, lo
cual involucra la necesaria participación de la sociedad civil para
legitimar la fuente de origen de los organismos electorales y la
transparencia de los procesos. Es necesario también, de acuerdo
con al ordenamiento interno de cada país, estimular la autonomía
de los organismos electorales frente al Poder Ejecutivo.
37. Todo
régimen democrático se encuentra vinculado a transformaciones permanentes
para corregir las imperfecciones y defectos que se presentan en
su ejercicio. Sólo el sistema democrático permite un proceso constante
de atención a la marcha de su desarrollo y de denuncia ante sus
retrocesos. Nuestro compromiso es no cejar en el perfeccionamiento
de la democracia y fortalecer los mecanismos de participación ciudadana
a través de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad
civil, garantizando el acceso, la transparencia y credibilidad de
dichos mecanismos, mediante elecciones libres y periódicas .
VI.-
DERECHO A LA INFORMACIÓN
38. Por
constituir requisito indispensable de la democracia, reafirmamos
los derechos a la libertad de expresión, de información y de opinión,
fundamentos del derecho que tienen las personas a recibir información
libre y veraz, sin censura ni restricciones.
39. Sostenemos
que esas libertades requieren de la presencia y funcionamiento de
una pluralidad de medios de comunicación libres. Por otra parte
el fomento a la educación y la cultura contribuye al pleno ejercicio
del derecho a la información.
40. Convencidos
de la importancia de los medios de comunicación en la consolidación
y fortalecimiento de la democracia, expresamos nuestro reconocimiento
al papel que estos han desempeñado en la formación de la sociedad
democrática iberoamericana el cual debe fortalecerse permanentemente
a través del ejercicio creciente de un periodismo ético y de responsabilidad
social.
41. Particular
interés y atención nos merece el crecimiento y expansión de las
innovaciones tecnológicas de la comunicación. Este proceso, que
marca profundamente el fin de siglo, crea en nuestras sociedades
oportunidades y esperanzas para el mejoramiento de la calidad de
vida, también entraña desafíos por sus implicaciones para la preservación
de la identidad cultural de nuestros pueblos. Resultará oportuno
asumir la responsabilidad compartida que representa para los Estados,
las instituciones sociales, educativas y culturales, y los sectores
empresariales de iberoamérica, el posibilitar y facilitar el más
amplio acceso y uso por parte de la población de estas innovaciones
tecnológicas de la comunicación y de la información, fortaleciendo
al mismo tiempo nuestro acervo cultural e identidad nacional. Asimismo,
expresamos nuestra confianza en que los medios de comunicación iberoamericanos
difundan la realidad y los valores compartidos de nuestra comunidad.
42. Al
reiterar el derecho a las libertades de expresión, de información,
de opinión, lo hacemos de conformidad con nuestras respectivas legislaciones
nacionales y con los principios y normas consagrados en diversos
instrumentos internacionales sobre la materia.
43. Los
Jefes de Estado y de Gobierno condenamos enérgicamente los ataques
y cualquier otra forma de violencia o coacción contra los medios
de comunicación, los periodistas y comunicadores. Estos actos constituyen
atentados a la actividad de los medios de comunicación y a la libertad
de expresión.
REUNIONES
SECTORIALES, AGRADECIMIENTOS, CONVOCATORIA
44. Tomamos
nota de las siguientes Declaraciones:
-Declaración
de Maturin "La agricultura como soporte de la democracia",
adoptada durante el II Foro Ministerial Iberoamericano de Agricultura,
celebrado en Maturín, Estado Monagas los días 11,12 y13 de agosto
de 1997.
-Declaración
de Margarita "La vivienda, elemento estabilizador de la democracia",
adoptada durante el II Foro Iberoamericano de Ministros y Autoridades
Máximas del Sector de Desarrollo Urbano y de Vivienda, efectuado
en la Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta entre el 9 y el 12
de septiembre de 1997.
-Declaración
de Asunción, adoptada durante el III Encuentro Iberoamericano de
Ministras y Responsables de Políticas de la Mujer, celebrada en
Asunción, Paraguay, los días 11 y 12 de septiembre de 1997.
-Declaración
de Mérida " La Educación y los valores éticos de la democracia",
aprobada durante la VII Conferencia Ministerial Iberoamericana de
Educación, realizada en Merida, Estado Merida los días 25 y 26 de
septiembre de 1997.
-Declaración
de Caraballeda "Los desafíos éticos de la investigación científica
y tecnológica", emanada de la V Conferencia Ministerial Iberoamericana
de Ciencia y Tecnología, efectuada en Caraballeda, Departamento
Vargas del 8 al 10 de octubre de 1997.
-Declaración
de Margarita "Para una ética de la integración cultural iberoamericana",
aprobada durante el Encuentro de Ministros Iberoamericanos de Cultura,
realizada en la Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta los días
20 y 21 de octubre de 1997.
Asimismo
tomamos nota con interés de la celebración del Encuentro Iberoamericano
: "la juventud y los valores éticos de la democracia: un debate
necesario", realizado en la ciudad de Caracas del 12 al 15
de octubre de 1997.
45.- Manifestamos
nuestra gratitud al Excelentísimo Señor Presidente Rafael Caldera
y por su intermedio al Gobierno y al pueblo de la República de Venezuela
por la calidez y gentileza con que hemos sido recibidos en la Isla
de Margarita. Asi mismo deseamos expresar nuestro agradecimiento
a la Comisión Organizadora de la VII Cumbre Iberoamericana por la
organización de esta Cumbre y especialmente por el desempeño de
la Secretaría Pro-Témpore de la Conferencia Iberoamericana, durante
1997.
46.- Convocamos
a todos los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamerica a la VIII
Cumbre Iberoamericana, en Portugal, en 1998.
SEGUNDA
PARTE
LA COOPERACIÓN
DERIVADA DE LAS CUMBRES DE LA CONFERENCIA IBEROAMERICANA
Manifestamos
nuestra convicción de que la cooperación entre las naciones continuará
siendo, en el próximo siglo, un elemento fundamental de las relaciones
internacionales. La cooperación no sólo es una expresión política
de las relaciones entre gobiernos, sino también, un vínculo ético
que trasciende las estructuras gubernamentales y las fronteras geográficas
para influir de modo directo en las sociedades, en las que los ciudadanos
son cada vez más protagonistas y desempeñan un papel más destacado
en un nuevo contexto de interrelación e integración, determinado
por la participación social y la apertura económica, la democratización
y el desarrollo de los medios de comunicación.
Propiciamos
una cooperación para el desarrollo que incorpore a las más diversas
instituciones de Iberoamérica y que con sus acciones fortalezca
el respeto a los derechos humanos y a la democracia como forma de
vida. La cooperación deberá orientar su quehacer de acuerdo con
los principios de participación, responsabilidades compartidas y
eficacia, a fin de lograr avances reales y resultados tangibles
que apunten a una mayor justicia social y al bienestar de nuestros
pueblos.
Nos congratulamos
por la evolución positiva en la estructura jurídica y organizativa
de las actividades de cooperación derivadas de las Cumbres Iberoamericanas,
materializada con la entrada en vigor del Convenio para la Cooperación
en el marco de la Conferencia Iberoamericana.
Resaltamos
la adaptabilidad y flexibilidad del sistema de cooperación iberoamericano
como una característica positiva que responde a las necesidades
y a la diversidad de países que conforman este foro, permitiendo
acoger iniciativas tanto de sectores públicos como privados de nuestras
sociedades, incluyendo instituciones de la sociedad civil.
Reconocemos
con beneplácito los importantes esfuerzos que han venido realizando
algunos países iberoamericanos, al incrementar sus contribuciones
a los diferentes programas en ejecución, a la vez que resaltamos
la consolidación técnica y financiera de esas actividades, que conducen
a la reafirmación de la identidad y la solidaridad iberoamericanas.
Celebramos
la reciente creación del mecanismo de capitalización del Fondo Indígena,
con la valiosa contribución de algunos gobiernos, que permitirá
consolidar proyectos iberoamericanos en beneficio del desarrollo
de las poblaciones indígenas de nuestros países.
Destacamos
el avance que se ha logrado en los programas en ejecución y asimismo
la importancia de la incorporación en esta Cumbre de nuevas iniciativas
de cooperación, tales como: el apoyo a la pequeña y mediana empresa;
la preservación y difusión de la memoria histórica común a través
de los archivos iberoamericanos; la investigación agrícola, las
acciones localizadas para la disminución de la pobreza y las viviendas
alternativas de interés social. Esta variedad de iniciativas son
el reflejo de la diversidad de relaciones que existen entre nuestros
países y la vigencia de este espacio de cooperación, para buscar
soluciones compartidas a los desafíos comunes que se nos plantean.
En este
contexto, consideramos la adopción de un logotipo como un símbolo
que facilitará la identificación de las acciones de cooperación
resultantes de los trabajos de las diferentes Cumbres, y dará testimonio
de nuestra decidida voluntad de trabajar juntos.
En este
sentido, nos satisface la realización de Reuniones Sectoriales en
el marco de la Conferencia Iberoamericana, las que han permitido
definir estrategias comunes, evitar duplicidad de esfuerzos y asumir
una participación proactiva entre las instituciones de nuestros
países.
Reconocemos
que la cooperación entre nuestros países es el mecanismo que debe
concretar la voluntad que hemos expresado de buscar conjuntamente
las soluciones a problemas que nos son comunes, y de brindar a nuestros
pueblos la posibilidad de responder a sus aspiraciones con un espíritu
iberoamericano.
Hemos
constatado con satisfacción que en el marco de las Cumbres Iberoamericanas,
el proceso de la cooperación ha adquirido un grado de madurez que
lo convierte en un instrumento eficaz para complementar nuestros
esfuerzos de desarrollo. Por ello, reiteramos nuestra voluntad de
apoyar y fortalecer la coordinación de las acciones de cooperación
iberoamericana para dar a los programas y proyectos acordados y
aprobados un seguimiento efectivo que garantice su máximo impacto
en beneficio de los pueblos de Iberoamérica.
TERCERA
PARTE
ASUNTOS
DE ESPECIAL INTERÉS
SUPERACIÓN
DE LA POBREZA
1.- Conscientes
que en el contexto actual el superar la pobreza en la región, demanda
la ejecución de programas que garanticen a la población el acceso
a los servicios de educación, salud, justicia e infraestructura,
de modo que puedan tener una mejor calidad de vida, acceder a mejores
empleos y obtener mayores ingresos, reafirmamos que la inversión
social debe estar dirigida a la promoción de oportunidades para
que las personas más pobres puedan incorporarse de manera productiva
y sostenida a la economía.
DEUDA
EXTERNA
2.- Conscientes
de que para algunos países de la comunidad iberoamericana, la gravosa
carga que representa la deuda externa afecta seriamente las posibilidades
del desarrollo social y humano de sus pueblos, manifestamos nuestro
decidido respaldo para que se considere la posibilidad de otorgar
un tratamiento más flexible, a fin de que se pueda aliviar el servicio
de esas deudas en beneficio de programas sociales que aseguren,
en nombre de la justicia social y de la solidaridad, el mejoramiento
del nivel de vida de los sectores más necesitados.
CONFERENCIA
DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO
3.- Destacamos,
igualmente, la aprobación del Programa adoptado por la XIX Asamblea
Extraordinaria de la ONU para continuar instrumentando el programa
21 de la Cumbre de la Tierra, así como su contribución para evitar
un retroceso en el compromiso de la comunidad internacional con
el desarrollo sostenible.
TERRORISMO
4.- Reafirmamos
nuestra condena al terrorismo en todas sus formas y reiteramos nuestro
compromiso de combatirlo, conjunta y firmemente y a través de todos
los medios legales, porque erosiona la convivencia pacifica y civilizada
y afecta al estado de derecho y al ejercicio democrático.
5.- Reconocemos
los decididos esfuerzos y avances de algunos países de nuestra Comunidad
en su lucha contra el terrorismo, y reafirmamos la vigencia de los
diversos compromisos asumidos por nuestros Estados para reforzar
la cooperación internacional contra este flagelo.
ACUERDO
DE PAZ
6.- Recordando
la transcendental importancia de la firma del Acuerdo de Paz firme
y duradera entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria
Nacional Guatemalteca (URNG), el 29 de diciembre del año pasado,
que significó un sólido aporte al fortalecimiento de la democracia,
la paz y la reconciliación en nuestros pueblos, asumimos el compromiso
de apoyar y cooperar con el Gobierno de Guatemala en sus esfuerzos
para la Implementación de los Acuerdos suscritos, convencidos que
sólo de esa manera se logrará la estabilidad social y económica
de sus habitantes
INSTITUCIONALIDAD
CENTROAMÉRICA
7.- Respaldamos
la decisión de los Presidentes Centroamericanos de iniciar el proceso
hacia la Unión Centroamericana de manera gradual y progresiva, contenida
en la Declaración de Nicaragua, del 2 de septiembre de 1997. Esta
iniciativa, afirma que Centroamérica es una Comunidad política,
económica, social, ambiental y cultural, que vive un momento histórico
excepcional caracterizado por la existencia de gobiernos democráticos,
y en donde se ha establecido la paz firme y duradera, profundizandose
aún más los compromisos en materia de integración, cuyos lineamientos
se establecen en la XIX Reunión de Presidentes Centroamericanos,
dirigidos hacia la conformación de la Unión Centroamericana, como
expresión superior de la asociación comunitaria establecida en el
Protocolo de Tegucigalpa de 1991.
MANTENIMIENTO
DE LA PAZ
8.- Creemos
oportuno destacar la importancia que le adjudicamos al rol de las
Naciones Unidas en el mantenimiento de la Paz y de la Seguridad
Internacionales. En ese sentido, consideramos que, sobre la base
de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas,
las operaciones de mantenimiento de la paz constituyen un valioso
instrumento para la solución de los conflictos.
9.- Las
Naciones de nuestra Comunidad que participan en las operaciones
de mantenimiento de la paz, otorgan una especial relevancia a dicha
participación y examinarán los medios de establecer una mayor coordinación
entre sí con vistas a que ésta participación sea aún mas fructífera.
MECANISMO
DE LOS GRUPOS DE AMIGOS EN LOS PROCESOS DE PAZ Y DEMOCRATIZACIÓN
10.- Reiteramos
nuestro apoyo a las gestiones emprendidas por los Grupos de Países
Amigos del Secretario General de la ONU y por el Secretario General
de la OEA en América Latina y el Caribe, donde han contribuido de
manera decisiva a la consolidación de la paz, al fortalecimiento
de la democracia y de sus instituciones. Dichas gestiones que han
beneficiado a los países en conflicto, también han permitido la
transformación de los mismos y del sistema internacional vigente.
DESARME
Y NO PROLIFERACIÓN
11.- Refrendamos
nuestro compromiso con los objetivos de lograr la no proliferación
de armas nucleares y la adopción de un programa de desarme que tenga
como meta su total eliminación.
TRÁFICO
ILÍCITO DE ARMAS
12.- Expresamos
nuestro reconocimiento a las negociaciones llevadas a cabo en el
marco del Grupo de Río y de la OEA que culminaron con la adopción
de la Convención Interamericana contra la Producción y el Tráfico
Ilícito de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales
relacionados, la cual se abrirá a la firma los días 13 y 14 de noviembre
de 1997.
MINAS
TERRESTRES ANTIPERSONAL
13.- Expresamos
nuestro reconocimiento a los esfuerzos nacionales e internacionales
dirigidos a revertir la tendencia, aún creciente, al uso indiscriminado
y la transferencia de minas terrestres antipersonal, en especial
por sus reprobables efectos sobre la población civil. Igualmente,
tomamos nota con interés de las negociaciones que culminaron con
la adopción de la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento,
Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y su Destrucción.
DESMINADO
EN CENTROAMERICA
14.- Reiteramos
nuestra exhortación a la comunidad internacional a continuar cooperando
y apoyando técnica y financieramente a los países centroamericanos
en sus esfuerzos para la remoción de minas antipersonal y la rehabilitación
de las víctimas, a fin de que puedan concluir antes del año 2000
los programas de desminado.
MEDIDAS
DE FOMENTO DE LA CONFIANZA
15.- Expresamos
nuestro interés en continuar promoviendo Medidas de Fomento de la
Confianza y de la Seguridad entre la Comunidad Iberoamericana, las
cuales pueden ser adoptadas libremente como opción de cada país
para contribuir a consolidar un clima de confianza y seguridad mutua.
En este sentido, manifestamos complacencia por la realización de
la Conferencia Regional de San Salvador sobre Medidas de Fomento
de la Confianza y de la Seguridad en seguimiento de la Conferencia
de Santiago.
MEDIDAS
UNILATERALES
16.- Expresamos
nuestra preocupación por la creciente tendencia a aplicar unilateral
y extraterritorialmente medidas legislativas internas de un Estado
a otros, las cuales violan normas y principios del derecho internacional
y la soberanía de los Estados.
17.- Esta
tendencia que se ha hecho patente además en las evaluaciones sobre
derechos humanos, en los procesos de certificación en la lucha contra
el narcotráfico, en cuestiones medioambientales y en los intentos
por condicionar la cooperación en las formas de votación de los
países en los organismos Internacionales, afecta el orden internacional
y la armonía que debe regir las relaciones entre los Estados.
18.- En
particular, reiteramos nuestro enérgico rechazo a la puesta en práctica
de la denominada Ley Helms Burton, así como a las recientes acciones
del Congreso de los Estados Unidos orientadas a ampliar el alcance
de tal legislación. Exhortamos al Gobierno de los Estados Unidos
de América para que reconsidere la puesta en práctica de dicha Ley,
que atenta contra los principios que rigen la convivencia internacional
y es contraria al espiritu de cooperación y amistad que debe caracterizar
las relaciones de todos los miembros de la Comunidad Internacional
LUCHA
CONTRA LAS DROGAS Y LOS DELITOS CONEXOS
19.- Reafirmamos
nuestro firme compromiso de cooperar en la lucha contra el consumo,
la producción, el tráfico, la distribución de drogas ilícitas, y
sus delitos conexos, en particular el desvío de precursores y sustancias
químicas esenciales y su comercio ilícito, el lavado de activos
y el tráfico de armas, utilizando todos los medios a nuestro alcance,
contenidos en las respectivas legislaciones nacionales y en los
instrumentos internacionales suscritos, teniendo en cuenta el pleno
respeto a la soberanía de los Estados y la no intervención en sus
asuntos internos y el principio de la responsabilidad compartida.
20.- Ratificamos
nuestro apoyo y compromiso para que la celebración del Período Extraordinario
de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas para tratar
el problema de las drogas y sus delitos conexos, prevista para junio
de 1998, permita la adopción de acciones concretas para el fortalecimiento
de la cooperación internacional en materia judicial, de control
de los precursores químicos esenciales y estimulantes, reducción
de la demanda ilícita, prevención y sanción del delito de lavado
de dinero, promoción de programas de desarrollo alternativo y coordinación
internacional contra el trafico de drogas, armas y el crimen organizado.
Con miras a alcanzar estos objetivos, subrayamos la importancia
de estar representados al más alto nivel político en este evento.
21.- Reiteramos
la necesidad de fortalecer la cooperación internacional en los programas
y proyectos de desarrollo alternativo destinados a atender la necesidades
de las comunidades involucradas en los cultivos ilícitos, que garanticen
mejores condiciones de vida y la generación de actividades económicas
rentables, que permitan la sostenibilidad de los mismos dentro de
un esquema integral en la lucha contra las drogas.
LUCHA
CONTRA LA CORRUPCIÓN
22.- Nos
comprometemos a combatir colectivamente la corrupción pública y
privada, que es uno de los principales enemigos de nuestras sociedades,
de la democracia y de la libertad económica. En este sentido, acogemos
con satisfacción la "Declaración de Lima", adoptada en
la VIII Conferencia Anticorrupción celebrada en septiembre de 1997,
y exhortamos a nuestros gobiernos a dar cumplimiento a sus recomendaciones
con la colaboración de los sectores público y privado.
23.- Invitamos
a los países signatarios que aún no lo han hecho a que ratifiquen
o adhieran la Convención Interamericana contra la Corrupción.
PARTICIPACIÓN
DE LA MUJER
24.- Afirmamos
que la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres es fundamental
para el equilibrio democrático, garantizado por los valores éticos
que responsablemente deben asumir los gobiernos para la toma de
decisiones que conlleven la satisfacción de necesidades y aspiraciones
de los pueblos.
25.- Proponemos
el reconocimiento de la mujer, como un agente fundamental de los
procesos de desarrollo económico y el cambio social, visualizando
su aporte al país y reconocemos la importancia de promover la plena
participación social y política de la mujer en los niveles de decisión
y de gobierno.
JUVENTUD
26.- Preocupados
por los asuntos que inquietan a los jóvenes de nuestros países,
estamos conscientes y convencidos de que es necesario redoblar los
esfuerzos en nuestra gestión gubernamental, con vistas a garantizar
la ampliación de las oportunidades en educación, empleo, salud y
participación democrática de las nuevas generaciones de iberoamericanos.
POBLACIÓN
ADULTA
27.- Conscientes
de la existencia de un alto índice de población adulta en iberoamerica,
y teniendo presente la evidente desprotección de un elevado porcentaje
de ella, recomendamos la adopción de políticas de naturaleza multisectorial
que tomen en consideración los diversos aspectos del tema, incluyendo
la distribución equitativa de los recursos y el acceso igualitario
a la atención médica y otros servicios.
PARTICIPACIÓN
DE LAS POBLACIONES INDÍGENAS
28.- Nos
comprometemos a tomar en cuenta los modelos de desarrollo propios
de las poblaciones indígenas, que se caracterizan por una concepción
integral de las necesidades de la vida económica y cultural, sin
separar una área de la otra, a diseñar modalidades concretas de
asistencia, reconociéndoles plenamente sus derechos de propiedad,
así como la protección de su patrimonio cultural e intelectual.
En ese sentido, hacemos un llamado a los organismos de cooperación
técnica y financiera, a brindar su apoyo a los proyectos que les
sean presentados para alcanzar dichos objetivos.
MIGRACIONES
INTERNACIONALES
29.- Subrayamos
la responsabilidad de los Estados de origen y destino de migrantes
en cuanto a fortalecer la cooperación en materia migratoria. En
tal sentido, instamos a adoptar, de común acuerdo, medidas tendientes
a asegurarles el pleno ejercicio de sus derechos humanos, así como
su bienestar social y económico.
30.- Asimismo,
nos solidarizamos con los esfuerzos que realizan los gobiernos centroamericanos
para lograr soluciones humanas y adecuadas a la compleja situación
migratoria que enfrentan aquellas personas que se encuentran en
situaciones migratorias irregulares en terceros Estados, producto
de crisis políticas anteriores. Apoyamos los esfuerzos de todos
los gobiernos interesados en resolver los problemas de las personas
que se encuentran en situación migratoria no documentada Por ello
expresamos la necesidad de evitar la ejecución de medidas que conlleven
deportaciones masivas, y de cooperar en el desarrollo de programas
destinados a la plena reinserción de los migrantes en sus países
de origen.
TRABAJADORES
MIGRANTES
31.- Expresamos
nuestra profunda preocupación ante las crecientes manifestaciones
de racismo, xenofobia, tratos inhumanos y degradantes y otras formas
de discriminación de que son víctimas los trabajadores migrantes
en el mundo y, al efecto, coincidimos en la necesidad de promover
compromisos para asegurar el respeto a los derechos humanos y la
dignidad de todas las personas.
En ese
sentido, instamos al pleno respeto al derecho de todos los migrantes
de entrar en contacto con un consulado de su país, en caso de ser
detenidos, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 36 de
la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.
TIMOR
ORIENTAL
32.-Nos
congratulamos y apoyamos los renovados esfuerzos del Secretario
General de las Naciones Unidas con vistas a dar un nuevo impulso
al diálogo, tendiente a alcanzar una solución justa, global e internacionalmente
aceptable para la cuestión del Timor Oriental, en el marco de las
normas y principios del derecho internacional.
ISLAS
MALVINAS
33.- Afirmamos
la necesidad de que los Gobiernos de la República Argentina y el
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden, a la brevedad
posible, las negociaciones tendientes a encontrar una pronta solución
a la disputa de soberanía referida a la cuestión de las Islas Malvinas,
de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas y de
la Organización de los Estados Americanos y las disposiciones y
objetivos de la Carta de las Naciones Unidas, incluyendo el principio
de integridad territorial.
GIBRALTAR
34.- Expresamos
nuestro apoyo al proceso negociador entre los gobiernos de España
y el Reino Unido instaurado por la Declaración de Bruselas de 1984,
para que de acuerdo con la doctrina establecida por la Organización
de las Naciones Unidas, se encuentre al contencioso de Gibraltar
una solución negociada sobre la base del principio de la Integridad
Territorial.
COOPERACIÓN
ENERGÉTICA
35.- Tomando
en cuenta el gran potencial de recursos energéticos en América Latina,
nos congratulamos por los progresos alcanzados en la integración
energética en esa región y nos comprometemos a profundizar los esfuerzos
tendientes a ampliar la cooperación en este campo entre los países
iberoamericanos, con miras a fomentar el libre comercio, la integración
y la inversión intrarregionales.
ENSEÑANZA
DE LA HISTORIA
36.- Reafirmamos
que la enseñanza de la Historia contribuye a promover la solidaridad
entre nuestros pueblos y apoyamos a la Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura en sus esfuerzos por
concluir el proyecto que viene desarrollando sobre la enseñanza
de la Historia de Iberoamérica. Dichas conclusiones serán consideradas
en la VIII Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
EXPO 98
37.- Reiteramos
nuestro apoyo a la realización, en 1998, de la Exposición Mundial
de Lisboa, EXPO 98, cuyo tema será "Los Océanos, un Patrimonio
para el Futuro". Atribuimos la mayor importancia a la contribución
que esta exposición traerá para una mejor definición de la gestión
adecuada de los recursos hídricos, así como la preservación del
medio ambiente, preocupaciones éstas importantes para nuestros países.
PRESERVACIÓN
Y PROMOCIÓN DE LAS LENGUAS ESPAÑOLA Y PORTUGUESA
38.- Otorgamos
fundamental importancia a la difusión y eseñanza del español y del
portugués así como a la preservación de su uso como idiomas oficiales
de trabajo en foros multilaterales.
I CONGRESO
INTERNACIONAL DE LENGUA ESPAÑOLA
39.- Reconocemos
la labor efectuada por el "Primer Congreso Internacional de
la Lengua Española", celebrado en Zacatecas, México, que supone
un hito en un proceso que ha de conducir al enriquecimiento, consolidación
y creciente difusión de la lengua española, vehículo de comunicación
universal y de progreso y transmisor de cultura. Para ello, es esencial
un adecuado conocimiento de la misma por lo que apoyamos los esfuerzos
para la obtención de una enseñanza de calidad de la lengua española
en los sistemas de educación primaria y secundaria de nuestros países.
Asimismo, y según las conclusiones del citado Congreso, apreciamos
los esfuerzos desplegados para el establecimiento de un sistema
de circulación libre y una rebaja de los fletes postales para el
libro impreso en español.
COMUNIDAD
DE PAÍSES DE LENGUA PORTUGUESA (CPLP)
40.- Reconocemos
la labor desarrollada en el primer año de existencia de la Comunidad
de Países de Lengua Portuguesa y hacemos votos para que esta Comunidad,
cuyos valores esenciales compartimos, pueda contribuir a afirmar
al mundo de lengua portuguesa.
CUMBRE
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE - UNIÓN EUROPEA
41.- Saludamos
con particular entusiasmo la iniciativa de celebrar una Cumbre entre
América Latina, el Caribe y la Unión Europea que permitirá a todos
nuestros países impulsar el diálogo político ya existente, reforzar
el dinamismo de los intercambios económicos y reafirmar la dimensión
cultural y humana con una unión histórica, consolidando la relación
especifica entre los dos Continentes que tendrá en cuenta la dinámica,
periodicidad y alcance de los diálogos subregionales en curso.
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