A sus 75 años, Eddie Palmieri es quizá, uno de los últimos superviviente de la generación que mezcló el son cubano con el soul bailable neoyorquino y creo la Salsa. Sólo eso ya sería mérito suficiente para que hubiera pasado a la historia.
Si además, sigue en activo, en plenitud forma y detesta repetirse y convertirse en el director de una Orquesta de Tributo con componente original, incluido, quizá sea preceptivo sentarse a escuchar un rato la música que hace ahora mismo. No lo van a lamentar.
Aunque parece bastante obvio que en Brasil no sólo se produce bossa nova, también lo es a veces reivindicar a artistas como Lenine, practicante de una suerte de soul en portugués que inevitablemente, al menos para el público anglosajón, le emparenta por error con los actuales acólitos de la música que inventó Tom Jobim.